martes, 3 de marzo de 2015

Dora Maar y el mercado de la Boquería


Quiere la leyenda que Dora Maar y Picasso se conocieran en el café Deux Magots de París donde, situados en mesas  contiguas,  Picasso que departía con Paul Eluard  observaba como Dora, una mujer de 26 años, con un cabello negro y corto con reflejos de ala de cuervo,  se entretenía en jugar con un cuchillo puntiagudo  que dejaba caer entre  los dedos separados de su mano enfundada en un guante.  Poco a poco,  el guante se iba empapando en  sangre. Era el año 1936 y advertido Picasso por Paul Eluard  de que la mujer era Dora Maar, amante de Bataille y conocedora, por tanto, de habilidades sexuales de alto voltaje, fue a saludarla. Aquel verano lo pasaron juntos en Mougins, muy cerca de Cannes y durante varios años vivirían juntos y Dora lloraría muchas veces por las infidelidades de Picasso.

Dora había nacido en Paris  y a los tres años viajó a Argentina donde su padre, arquitecto de profesión, tenía varios encargos. Cuando regresaron a Francia, Dora ya era adolescente y le gustaba la fotografía. Amiga de Cartier-Bresson y de Brassaï  de quienes aprendió el oficio,  hacía fotomontajes.

Separada de Picasso al finalizar la segunda guerra mundial, una crisis nerviosa la llevó a un psiquiátrico donde Lacan escuchaba sus confidencias.


                                          Dora Maar dibujada por Picasso


 
En 1934, Dora Maar viajó a Barcelona y se alojó en el Hotel Oriente. Probablemente en verano.  Dora Maar mantenía relaciones con Georges Bataille al menos desde finales del año anterior, relaciones que en aquellos días Bataille alternaba con las que tenía con Colette Peignot,  pero Dora viaja sola a España.  En Barcelona, ella que es una excelente fotógrafa muy influida por el surrealismo,  hace fotografías de contenido social. La Boquería,  un ciego tocando en la calle, un lienzo de pared de un edificio con un maniquí en la ventana, un niño sosteniéndose boca abajo. 





                                                  Dora Maar - La Boquería (esta y las anteriores)



Colette Peignot, la “Laura” de Bataille, llega a Bataille tras mantener una liaison con Boris Souvarine, el líder del Circulo de Comunistas Democráticos,  una organización contraria al Partido Comunista Francés y próxima al trotskismo  de la que en una época Bataille formó parte.   
Hay una posible relación en todo esto de la que no tengo el menor dato y que puede no haberse dado,  ya se sabe que quien hace la afirmación tiene que presentar las pruebas de lo que afirma y yo no tengo ninguna prueba,  pero con todo resulta verosímil.
Boris Souvarine era cuñado de Joaquin Maurín que se había casado con la hermana de Souvarine. Joaquín Maurín, el líder del Bloc Obrer i Camperol (BOC), organización que se fusionaría con la Esquerra Comunista de Andreu Nin para formar el POUM.

Joaquin Maurin nació en Bonança, un pequeño pueblo de Huesca en la frontera con Lérida,  a  menos de diez kilómetros a vuelo de pájaro de las iglesias de la Vall de Boi  A menos de diez kilómetros de la iglesia de Sant Climent de Taüll de donde procede el cordero pascual que consta en el cuaderno de viaje de Bataille en su visita a Barcelona.  Cabe que el interés de Bataille por el cordero fuese anterior a su visita al Palau de Montjuic y acudiese al mismo con la finalidad de ver el cordero del que pudo hablarle Souvarine o bien el propio Maurin  que vivió exiliado en Paris varios años, de 1927 a 1930. 

                                                             Joaquin Maurin. 

lunes, 2 de marzo de 2015

Georges Bataille putañeando por el Barrio Chino de Barcelona, encuentra el cordero de Sant Climent de Taüll.




El 8 de mayo de 1935 llegó Georges Bataille a Barcelona acompañado por Andre Masson, su ex cuñado,  al que había ido a visitar a Tossa de Mar,  donde Masson llevaba un año viviendo.  Pasaron unos días en la ciudad y un día se escaparon a Montserrat.  Visitaron los burdeles y las salas de espectáculo sexual más acreditadas del Barrio Chino salvo La Criolla,  que no abrió durante los pocos días que anduvieron por la ciudad,  y putañearon hasta la extenuación.  

Fuera del circuito de los lupanares y del día que dedicaron a Montserrat, apenas hicieron gran cosa. Comer, ir a los toros.   En el cuaderno de viaje que escribió Bataille,  tan solo anota una visita a un museo, el de Montjuic,  donde  dos pinturas merecieron su atención hasta el punto de incluir su nombre en el cuaderno, El cordero de Sant Climent de Taull y El perro de Sant Joan de Boi. 


                                            MNAC - El cordero de las pinturas de Sant Climent de Taüll. 


(antes que Bataille,   Picabia se interesó por el cordero de Sant Climent.  En 1927, pintó un cuadro que tituló Barcelona donde en lugar central aparece la cabeza del cordero. Picabia  había vivido en Barcelona entre los años 1916-18 y en aquellos años las pinturas románicas del Valle de Bohi aún se encontraban en el lugar donde fueron pintadas, las iglesias del valle).

                                                           Francis Picabia - Barcelona. 1927




Del tomo II de las Obras Completas de Georges Bataille, Editions Gallimard, 197. Pag. 266 y siguientes. Manuscrito Les Presages que lleva  por subtítulo “Journal du séjour en Espagne au cours du quel Le bleu du ciel  a été  écrit”

Copio los  fragmentos  del manuscrito  que tienen relación con las visitas al  Barrio Chino de Bataille y su cuñado,  y traduzco y comento  parte de los mismos.



Mercredi 8 mai 
[…]
Arrivée à Barcelone à 7 h 30. La Rambla. La maison des Creixam. Mangé à Caracoles.  Bataclan et le Parallelo. Le Barrio Chino. Ensuite la Criolla fermée. Soirée finie au Sagristâ. Commencement de l'exaltation avec les idoles plutôt fausses, en rapport avec le Bleu du Ciel. Impression
que la misère est comme une mère. Après un tour chez Madame Petit et deux autres bordels, trouvé Peggy et impression d'extrême santé.

(Comida en Los Caracoles. Bataclan y el Paralelo. El Barrio Chino. La Criolla, cerrado. Velada terminada en Sacrista. Después de una vuelta por Madame Petit y otros dos burdeles, encuentro a Peggy).




                                        Los rótulos luminosos de La Criolla y Sacrista vistos desde la calle del Cid




Jeudi 9 mai.
[…] Puis passés par le Barrio Chino pour aller au Parallelo et bu du Valdepeñas en passant, notamment au bar de la calle San Olegario, puis au Pay-Pay. Ensuite  dîné au Sotano,
puis bu au dancing Antic ( ?) […]
A Ba-ta-clan les femmes ce soir-là commencent le programme nues (la femme au cigare).
A la fin la femme obscène en rouge, avec les deux gestes, celui de pisser, puis celui de se branler avec une verge formée avec son voile rouge. Les deux noceurs dans une loge riant aux éclats avec des femmes. Passés au bar Hollywood puis au Montmartre et erré avant d'entrer chez Madame Petit.

(pasamos por el Barrio Chino para ir al Paralelo y vamos bebiendo Valdepeñas, sobre todo en un bar de la calle San Olegario y a continuación en el Pay-Pay.
En el Bataclan, da comienzo el programa de la tarde con las mujeres desnudas [la mujer con un cigarrillo]. Al final, la mujer se muestra obscena con dos gestos, el de mear y el de pajearse con una verga hecha con su velo rojo. Los dos juerguistas en un palco riendo a carcajadas con las mujeres. Pasamos por el bar Hollywood, después por el Montmartre y vagamos antes de entrar en Madame Petit).



                                                                             El Pay-Pay de la calle de Sant Pau


Samedi 11 mai.
[…] De sept heures trente à neuf heures au bar Pay-Pay. Exaltation entre André et moi. Nous comprenons de quelle façon nous nous heurtons au reste du monde. Dîner au
Sotano. A la recherche du Marriconio. Nous nous décidons d'abord à aller au Sagristà (le Criolla restant fermé). D'abord Bar Chino. [Puis] chants flamencos : les femmes. ·
Bar sordide. Puis nous buvons au bar du Sagrista. A la sortie un bolivien auquel nous demandons s'il connaît le Marriconio. Puis le Marriconio exaspérant. Ensuite nous échouons dans un bar où deux pêcheurs nous parlent de Juanito Eldorado. A la recherche du Juanito Eldorado, nous entrons
à Marquet.  Maera et le niño de la Flores. La mère des calamités. Juanito Eldorado. Rentrés à l'hôtel. Ressorti. Le bar Buena sombra. Madame Petit. Les oiseaux sur la Rambla à quatre heures du matin.

(De siete y media a nueve en el Pay-Pay.  El Pay-Pay era un local de la calle Sant Pau  donde un grupo de chicas ejercía de taxi-girls, como en la canción de Tina Turner Private Dancer.  El Pay-Pay entrará  en la historia del movimiento obrero el 19 de julio de 1936, cuando desde el local, una columnna de sindicalistas dirigida por García Oliver hostiga a los militares sublevados que se habían hecho fuertes en la barricada establecida en la Bretxa de Sant Pau.  

Ese día, aparte de la vuelta de rigor por el Sacrista ,la Criolla continua cerrado, buscan un lugar que Bataille llama Marriconio. Les hablan de Juanito el Dorado, una gran figura del flamenco que tenía su salón en la calle Guardia,  y buscando el local se despistan y entran en Cal Manquet, otra sala de flamenco que se encontraba en el  Portal de Santa Madrona, y cuyo dueño, propietario asimismo de  Cal Manco, uno de los lupanares famosos del Barrio Chino, era una persona muy amante de la  literatura, en particular de la obra de  Pio Baroja. .  Terminan en Madame Petit).



                                                       Francisco Madrid en la revista El Escándalo, número 2, 1925, 



Dimanche 12 mai.
Allés à la Cathédrale et Generalidad. Santa Maria del Mar.  Puis au Musée d'où on domine la ville : le paysage de la ville est très beau. Le [ ].  Les peintures catalanes. L'agneau de St Clement de Tahull et le chien de saint Juan de [.]   Déjeuner au Sotâno. Allés à l'hôtel Continental retrouvé Rose, Seligman et les Landsberg. Les taureaux avec Nicanor Villalta, Armillita Chico et Domingo Ortega.
Le cinquième taureau. Les présages. La place Macia. Dîner à Caracolès. Marquet. Scvilla.

Lundi 13 mai.

Au retour.

Georges Bataille pasa cinco días en Barcelona, acude al menos en dos ocasiones a La Criolla, y se encuentra el local cerrado. ¿y eso? ¿a que se debe la mala fortuna de Bataille decidido a conocer el antro?.  

Hay un artículo de Sebastia Gasch en La Rambla de junio de 1935, al mes de la visita de Bataille, que puede explicar la causa de la frustración de Bataille.  El artículo que se titula El llampant envaeix els nostres barris populars es una crítica acerba del capricho de alguno de los dueños de locales del barrio chino,  que intentando remozar sus establecimientos invadidos por un turismo deseoso de ver ni que fuese un remedo de vida licenciosa, los transformaban en pastiches del kitsch.  Gasch se lamenta recordando que se ha cerrado La Criolla, no por decisión gubernativa, sino para acometer reformas que teme, ¡ay! que lo aboquen  al mismo lugar que el resto de locales reformados, a un truño que aparenta ser un lugar con estilo. Esa fue, probablemente, la razón de que Bataille no tuviese un conocimiento de primera mano de La Criolla. Las reformas que se acometían en el local. 

Un segundo artículo de Gasch en la revista Mirador en marzo de 1936, daba cuenta de que sus temores se habían confirmado. La nueva Criolla era un local absurdo, con un portero galonado en la puerta, camareros con una chaqueta de un color verde regadora y una decoración que en lugar de atraer, como pretendía, a los burgueses del Ensanche, los había alejado para siempre. 

No te quejarás por las flores que te he traído

En Memorabilia, escribe Gil Albert  la siguiente anécdota sobre Martínez Anido en su etapa de gobernador civil de Barcelona:  La CNT había matado a uno de los jefes de la policía y Anido en represalia  hace ajusticiar a varios detenidos del sindicato. Trasladados los cadáveres de los obreros al velorio del que había sido su subordinado y colocados alrededor del jefe de policía, Anido pronuncia estas palabras: “No te quejarás por las flores que te he traído”.


Que las historias que vaya contando en este blog, sobre un barrio chino que hace mucho que murió,  me permitan alguna vez poder justificar el nombre que le he puesto. Y que los espectros que evoque en su homenaje,  puedan hacer de flores a los pocos restos que quedan  del lugar.