lunes, 23 de mayo de 2016

El Barrio Chino y la insurrección anarquista de enero de 1933.



                                                 La campana de Gracia. Número de 14 de enero de 1933. 



Las revueltas obreras en Barcelona tuvieron su epicentro en el Distrito V (ahora Distrito I, por otro nombre Raval)  ya desde sus inicios, allá en los finales del siglo XIX si descartamos los disturbios por las selfactinas.  Desde las calles del Olmo, Cadena, Riereta, San Pablo irradiaron al resto de Barcelona los estallidos de rabia del proletariado, y fue sobre todo en éstas que he nombrado  y en el resto de calles del distrito donde se levantaron en mayor número las barricadas que intentaron frenar a las fuerzas de la guardia civil y el ejército. 

Con la dictadura primorriverista, la efervescencia social fue pasando a la periferia de la ciudad y aún más lejos. Pueblo Nuevo, Sants, Hospitalet, Terrassa fueron los nuevos núcleos que alimentaron las rebeliones.

La insurrección anarquista de enero de 1933 volvió a situar al distrito V, y en particular al barrio chino, en el centro de la insurrección.  En esta ocasión, y atendiendo al carácter de la intentona,  el barrio chino  se limitó a proporcionar el marco urbano de la revuelta.   Y es que se trató de un pulso –un episodio de “gimnasia revolucionaria” como lo llamó Garcia Oliver, uno de sus instigadores- entre anarquistas y fuerzas del orden más que una revuelta popular y masiva.  


                                   Fotografías de las fichas policiales de Garcia Oliver (arriba), Durruti (centro) y Francisco Ascaso (abajo).

La insurrección que tenía que darse en el contexto de una huelga general revolucionaria en toda España iniciada como apoyo al sindicato de ferroviarios, transformó sus objetivos en una acción más modesta al negar su apoyo  la mayoría de trabajadores de los ferrocarriles tras considerar que no se daban las condiciones para conseguir los objetivos previstos, un aumento de salarios del sindicato convocante como programa mínimo.  

Garcia Oliver convenció a los grupos de acción de la CNT de  aprovechar el impulso que había causado la convocatoria de huelga general para asaltar los cuarteles del ejército, repartir las armas que se consiguiesen y que prendiesen las barriadas obreras  la llama de la revolución. 

La acción se convocó para el domingo 8 de enero. La mayoría de soldados de los cuarteles estaría de permiso y sería factible neutralizar los retenes que quedasen de servicio.   El resultado fue muy inferior a las expectativas creadas entre los anarquistas.  Las fuerzas del orden estaban sobre aviso y la intentona se saldó con varios muertos y unas cuantas decenas de heridos por ambos bandos.    

Atendiendo a los objetivos del blog, paso a relacionar aquellos acontecimientos que tuvieron lugar en el barrio chino durante la insurrección. Mis fuentes son aquellos medios de comunicación de la época  que he conseguido encontrar donde se mencionan los incidentes (La Vanguardia, ABC, El Diluvio, La Rambla, Heraldo de Madrid, El Sol, La Libertad, Solidaridad Obrera, La Veu de Catalunya. Revistas: Crónica,  Estampa, L’Esquella de la Torratxa, La Campana de Gracia).

Cabe apuntar que excepto Solidaridad Obrera,  la totalidad de medios de comunicación muestra en sus crónicas y editoriales una actitud crítica con la intentona, llegando varios de ellos a denunciar una supuesta connivencia entre la FAI y grupos de extrema derecha  que habrían sido los que al entender de dichos medios habrían financiado la operación.    



CRÓNICA DE LA JORNADA EN EL BARRIO CHINO

Domingo 8 de enero. La policía había encontrado un depósito de armas en la calle Mallorca y otro en Sants.  Sabía por sus soplones que se pretendía asaltar el cuartel de Atarazanas y reforzó con unidades de la guardia de asalto el perímetro del cuartel.

                                            Revista Estampa. Depósito de armas de la calle Mallorca. 



En Barcelona,  la acción revolucionaria dio su pistoletazo de salida (creo que dado lo que sucedió  a continuación  no resulta forzado  hablar de pistoletazo)  a las 19:30 cuando los guardias de asalto pararon un taxi a la altura de la Plaza del Teatro ocupado por tres personas que llevaban varias bombas y una pistola.  Las declaraciones de una de esas tres personas en comisaria, dará pie a que todos los medios informen de que en el interior de La Criolla se habían reunido 800 anarquistas armados con la finalidad de atacar el cuartel

Pocos minutos más tarde, desde las ventanas de un edificio en la entrada al Arco del Teatro  e inmediatamente desde varios edificios de dicha calle, se hostigó con disparos a la fuerza pública. 
Buscando a quienes les tiroteaban, los guardias de seguridad encontraron dos bombas en el rellano del piso principal del número 5 de la calle Montserrat.

Simultáneamente o pocos minutos más tarde, en el mercado de la Boquería hubo un intercambio de disparos entre anarquistas y fuerzas de seguridad.  Los anarquistas huyeron perseguidos por la policía entrando en Conde del Asalto. A la altura del Eden Concert  se produjo un especial intercambio de disparos, cayendo herido un guardia de seguridad (José MInguez) y resultando muerta una persona que al parecer  no tenía nada que ver con la revuelta y que se encontró entre dos fuegos (Francisco de Haro, 35 años).

Debió de ser en ese preciso momento, cuando otro guardia de seguridad  que se dirigía a su domicilio topó con la refriega frente al Eden Concert y  se unió a la acción contra los anarquistas. Cayó herido en el cruce con la calle Guardia y al parecer fue rematado estando en el suelo (José Messeguer Pérez.)
Desde los balcones del Sindicato de la Industria Hotelera,  Cafetera y Anexos de Barcelona, conocido como  sindicato de camareros, ajeno a la CNT.  situado  en el mismo edificio que la Sociedad de Atracción de Forasteros se abrió fuego contra la fuerza pública que estaba en las Ramblas.  La guardia de asalto disparó desde el interior del edificio resultando muerto uno de los que atacaban. Al entrar en la sede del sindicato, no encontraron a las 40 o 50 personas que suponían que se habían refugiado en la misma,   por lo que la policía entiende que  a través de los terrados el grupo de insurrectos pasó  a Arco del Teatro y a Lancaster.

                                  Revista Crónica. Guardias de asalto frente a la entrada del edificio donde se encuentra el Sindicato de la Industria                                                            Hotelera. 


                       Revista Crónica. El periodista confunde el nombre del sindicato y lo llama Sindicato de la Alimentación. Se trata del Sindicato de la                                  Industria Hotelera, Cafetera y Anexos de Barcelona.



En la calle Mediodia se registra un tiroteo intenso, resultando herido el guardia de seguridad Eustaquio Sanquis Dorado de 45 años (heridas en pierna izquierda y espalda).  Hay dos paisanos heridos en dicho episodio, uno por una herida de bala en el tórax y otro, Manuel Insua, fogonero, con fractura de ambas extremidades superiores.

El asalto al cuartel de Atarazanas, conocido de antemano por las autoridades  que  situó a un numeroso destacamento de guardias de asalto en el perímetro del cuartel, se saldó por un vivísimo intercambio de disparos entre un grupo de anarquistas y los guardias de asalto. Los anarquistas huyeron  por el muelle y las callejuelas del barrio chino.

En una de estas, murió a consecuencia de los disparos un hombre a la altura del Lion d’Or. Desconozco si se trata de la misma persona que sufrió un disparo en el abdomen mientras se encontraba en el interior del Lion d’Or. Tal y como lo cuenta El Diluvio,   los agentes del orden entraron  en el Lion d’Or, a rebosar de personas que se habían refugiado en el recinto,  y procedieron a identificar a todos los que se encontraban en el local. Uno de los clientes,  al ser requerido para que mostrase su documentación, pidió a su vez que el guarda de seguridad le enseñase la suya, a lo que el agente le mostró la placa.  El herido volvió a pedir al guardia que se identificase, momento en el cual e involuntariamente se le disparó el arma al guarda hiriendo al civil en el abdomen.
En el Excelsior, los guardias de seguridad impidieron ganar la calle a los clientes, más que por temor a que estos recibieran un disparo de los que se cruzaban entre revoltosos y policía, por impedir que entre los clientes se camuflaran revoltosos .


Poco más dio de si el episodio de “gimnasia revolucionaria” en el barrio chino. Garcia Oliver, el instigador principal de la acción de Barcelona, fue detenido durante la mañana del día 8 en el interior de un taxi en la barriada de Sants,  él y sus compañeros de taxi llevaban varias bombas y pistolas. Cuenta Garcia Oliver en sus memorias que recibió tal paliza que le dejaron por moribundo. 

sábado, 14 de mayo de 2016

Calles Unión y Marqués de Barberá. Relación de establecimientos comerciales en los primeros decenios del siglo pasado.


Siempre fueron dos calles, una continuación de la otra  encontrándose en  donde desembocaba la calle de Santa Margarita, excepto por un breve periodo de tiempo durante la guerra civil, cuando a ambas  se les dio el nombre de Mariano Foye. Foye, periodista, piloto republicano, promotor del vuelo sin motor en Cataluña,  en 1937 cayó abatido  a la altura de Tardienta  mientras pilotaba un avión.  El 19 de julio de 1938 fue honrado dando su nombre a las dos calles.  La ocasión fue fotografiada por Branguli en un reportaje donde aparecen el alcalde de Barcelona y otras autoridades de la Generalitat y el Ayuntamiento.


                                      Branguli. Colocación en la calle Unión de la placa  con el nuevo nombre de la calle. 



Y recordado que ha sido Mariano Foye,  paso a relacionar los establecimientos, locales, salas de espectáculo,  y otros lugares que me interesan de las dos calles en los primeros decenios del siglo XX. 



CALLE UNIÓN. ACERA DE LOS NÚMEROS PARES. 


4. Ideal Bar.




En otro local de la finca se encontraba CASA ESCARDIBUL que en un anuncio del Almanaque El Diluvio de 1929 se anunciaba como la única fábrica en España de bolas y mesas de billar. El anuncio hace constar que Casa Escarbibul tiene otro establecimiento en la calle Barbara 7.




8. Local de la sede de practicantes, inaugurado en 1933. 

                                   Pérez de Rozas. AFB. Local de la sede de practicantes. Inauguración. 



12. Maruxa.  Que a un  café cantante del entonces distrito V se le diese el nombre de Maruxa me lleva a  pensar si no fue el éxito de la zarzuela Maruxa del maestro Vives, estrenada en el Tivoli pocos meses antes de que aparezca en la prensa propaganda del local, la razón del nombre.   

Las primeras noticias que tengo del local son de noviembre de 1916, cuando se anuncia la venta de reservados del establecimiento por encontrarse en reformas. Al mes,  el bar ya es etiquetado de Salón Tango y se informa al selecto público que es inminente la apertura de La Cueva, a la moda, cabe suponer, de tantos otros locales del distrito V que habían habilitado un sótano en donde las tanguistas expresaban sus habilidades con mayor libertad que en la planta al nivel de la calle. 

                                                                   La Vanguardia - 4 de noviembr de 1916.



                                                                       El Diluvio - Diciembre de 1916.



Un año más tarde, el local aparece bautizado como Maxi’s Moderno y anuncia que cuenta en su elenco de artistas con un profesor cubano, al modo del Excelsior donde el Principe de Cuba  causaba tantas humedades como señoritas  solicitaban que les enseñase un paso de baile u  oír de sus labios una canción. 

                                                                      9 de diciembre de 1917. 


En enero de 1919, el nuevo dueño del establecimiento, Antonio Mira,  da cuenta de la reapertura del local con su nombre de siempre, Maruxa, y añade sobre el nuevo local  “que no tiene ninguna relación con los antecedentes de este establecimiento”

                                                                     El Diluvio . 4 de enero de 1919.


                                                                Papitu - Marzo de 1919.


Del modo que sigue, describía Papitu en marzo de 1919, los servicios e indudables cualidades del local. 






No he llegado a enterarme de cuales eran los antecedentes del antro que el nuevo dueño,  Antonio Mira, se preocupa por subrayar que no tienen relación con el nuevo local, pero un episodio en marzo de 1919, puede dar cierta luz sobre los mismos. El 10 de marzo discutieron, al parecer por cuestiones fútiles, un estudiante de 21 años, Jose Mur, y un pincho de 33, Miguel Villar.  El pincho era una institución en los locales del distrito V. Una mezcla de guarda de seguridad y chulo que mantenía el orden en el antro a la vez que los dueños le permitían gallear.   El estudiante viendo que la discusión se encrespaba decidió marchar del local, momento en  que Miguel Villar sacó una pistola y disparó al muchacho hiriéndole en la barriga.

Desde el incidente con el pincho, desaparece toda mención al bar/cabaret/music hall Maruxa.  Es posible, en esta historia y con los pocos datos que he conseguido  no hay más sino que algunas hipótesis son posibles y en el mejor de los casos probables, que el incidente causara el cierre del local 



12. Brigida. Años más tarde de la desaparición del Maruxa, en 1934,  consta  la presencia de un prostíbulo, casa Brigida, en la finca. 


                                                              Papitu - Marzo de 1934. 



16. Dr. Alcantara. Vias urinarias.  Veremos varios médicos en estas calles dedicados a problemas de vías urinarias. No es que los cólicos nefríticos o el crecimiento de la próstata fuesen más frecuentes en esta zona que en otras de Barcelona, a lo que se dedicaban era a tratar las enfermedades venéreas que, estas sí, eran mucho más frecuentes.  El Dr. Alcántara informa  que trata la avariosis, un modo muy discreto, y por lo general fuera del conocimiento de las esposas, de  dar a conocer que se dedica a tratar enfermos de sífilis. 

                                                                   El Diluvio - Abril de 1929. 


20. Dr. Alomar. Vias urinarias.
                                                                         Diciembre de 1918. 



26 y 28.  Industrial Bolsera S.A. Fábrica de confeti, serpentinas y bolas de nieve.

                                                                                  1929


34. Dr. Sampera. Vias urinarias. 
                                                                            El Diluvio - 1919. 




CALLE UNIÓN. ACERA DE LOS NÚMEROS IMPARES.


3. Ferrer y Mir. Goma, guttapercha y amianto. Artículos aplicables a la cirugía, ortopedia y mercería.

                                                                               Anuario Riera - 1909. 




5. Casa Segala. Farmacia.  Comercializaban productos para las cabras (ladillas), purgaciones (gonorrea), una "pomada el chino" que cura un sin fin de enfermedades, desde la tuberculosis a las hemorroides. Una farmacia para todo.  Años veinte a treinta. 










7.  Un edifício con mucha historia que ya tuvo una entrada en mi blog.  








CALLE MARQUÉS DE BARBERÁ. ACERA DE LOS NÚMEROS PARES.


6 y 8. Pensión Bilbaina. Abierta día y noche  (1919).


En la finca se produce un hecho luctuoso que es juzgado en noviembre de 1906. Un amante despechado, Antonio Castillo Peña.  asesina a cuchilladas a la bailarina Rosita del Oro. El tribunal llega a la conclusión de que el asesino no actúa en un momento  de locura ocasionada por trastornos circulatorios del cerebro propios de una degeneración por herencia alcohólica, neurastenia cerebral morbosa o invasión sifilítica de la base del cerebro que alteraran su voluntad.


16 y 16bis. Albergó la finca la redacción de La Vanguardia entre enero de 1888 coincidiendo con la entrada  en la dirección del medio de comunicación de  Modesto Sánchez Ortiz y septiembre de 1892 en que la redacción se traslada a la calle Pelayo.


Entre 1912 y 1916, encuentro noticias del café de camareras  La Patria Chica bajo la modalidad de sociedad recreativa. Simultaneamente, en otro local del mismo edificio se encontraba el  café de camareras, el Tabarin Parisien. Una única referencia a un tercer local Cabaret Olimpia en marzo de 1919. 


                                                                                                   El Diluvio - Abril 1912


                                                                                                               El Diluvio - 1916


                                                                                                            El Diluvio - 1915


                                                                                       La Publicidad - 1919. 



20 y 22. Aparecen en el libro de Paco Villar sobre el barrio chino,  a raíz de la destrucción de ambos edificios el 17 de marzo de 1938 por efecto de los bombardeos.  Explica Paco Villar que en ambos,  había prostíbulos que en el momento de la explosión estaban llenos.

En el número 22, se encontraba La Especial, tienda de gomas higiénicas.  Enseña por un método científico a usar los preservativos. No se me ocurre cual debe de ser el método. 


                                                                                  Papitu - 1932. 


                                                                     Casas i Galobardes. Años treinta. La Especial. 






26. Redacción de El Eco Escénico. 1921. 




CALLE MARQUÉS DE BARBERÁ. ACERA DE LOS NÚMEROS IMPARES.

5. La Flecha. .Prostíbulo.

                                                        El Diluvio - Febrero 1933. 




7. Ball Musette. Años treinta. Se anuncia como el primer baile musete, es decir, con taxi girls, de Barcelona. Sobre lo que fueron los bailes musete, los locales en los que previa compra de unos cupones, un varón podía seleccionar la chica con la que bailar, en esta entrada. 



                                                                                  Papitu - 1934. 




11 y 13, Redacción del periódico La Publicidad (1878-1939)


15. Semanario Cine Popular. Entre 1921-1925


19. Vaqueria (1918)


21. J. Torrente  Instalacion de pararrayos. De 1860 a nuestros días, permanece aún activa. 



                                                         Fotografía obtenida en la web de la empresa. 


23, Casa de socorro. Sociedad de amigos de los pobres.


                                                                                      Revista Mirador. 1931. 



27. Meuble Verdura. Sucursal del Meuble Mont d'Or que se encontraba en el Portal de Santa Madrona, 6. 


                                                                           Papitu - 1935. 


29. Preservativos La Pajarita (1931)



35. Fabrica de licor Caprinet (1932)



jueves, 14 de abril de 2016

El Café Catalán de la Rambla Santa Mónica


                                               Café Catalán.     Fot:. Gaspar i Serra. ANC.  c1930.



Rastreando en la prensa señales de la existencia del Café Catalán, encuentro como fechas extremas el 10 de octubre de 1881,  cuando un anuncio en  Publicidad  informa del precio al que  el establecimiento  venderá el café a partir de la fecha,  y el 19 de noviembre de 1940 en La Vanguardia [Española]   en relación a una cartera perdida y la gratificación que se concederá al que la encuentre.

Entre ambas noticias anodinas se extienden casi 60 años de actividad de un local que tuvo grandes momentos.


                                                        Café Catalán.   Fot:. Gaspar i Serra. ANC.  c1930.





La Rambla Santa Mónica era la parte oscura de las Ramblas. Estaba el cuartel de Atarazanas y un sucio puerto al fondo  del paseo donde fondeaban barcos con banderas de todos los países ribereños del mundo.  Soldados y marineros  llenaban la abundante colección de  bares de camareras y  meubles de ambas aceras de la Rambla y  se desparramaban por el barrio chino a través de las entradas que se abrían por Arco del Teatro y Portal de Santa Madrona.

Con diferencia sobre el resto de locales,  el Café Catalán fulgía en el negociado de establecimientos de ocio del paseo. Un local muy grande, llegó a ofrecer 150 chicas en calidad de tanguistas.

Escribía Josep Maria Planes en 1929, que en Barcelona se sabía que había arribado un gran barco por tres indicios, los tres en secuencia temporal. El primero era la información de la sección marítima de la prensa. El segundo porque los pequeños contrabandistas de las Ramblas, los que se dedicaban al menudeo, te vendían Camel (Planes escribía "Cammel") a un precio recomendable. El tercero era que el Gran Café Catalán se llenaba de marineros.



   Café Catalán. Ilustración de Oleguer Junyent para el libro Nits de Barcelona de Josep María Planes. 1931. Editorial       Catalonia.




Se encontraba en el número 6 de la Rambla Santa Mónica, en la antigua numeración de las Ramblas. Cerca y en la misma acera del Teatro Principal.


Vayamos a la relación de cambios que se produjeron en el local a lo largo de sus 60 años de actividad:

En 1909 y bajo la modalidad de sociedad recreativa  “Sociedad El Grumete”, Café Catalán se convierte en café de camareras con billares.

                                                          La Vanguardia. 7 de marzo de 1909. 



En los años veinte, y sin que desaparezca  la actividad de alterne propia del café de camareras, se añade al local la oferta de tanguistas.   Son los años en los que el maestro Demon se hace un nombre interpretando al piano las músicas del momento, jazz, fox-trot, a los amantes de la noche que aterrizan en el Café Catalán: tanguistas, marineros, artistas del resto de locales de la zona que acudían cuando su sala de espectáculos cerraba, periodistas, beldades internacionales –escribía Angel Zúñiga- con una sed inagotable de champán.   
El baile con ticket, a través de las taxi-girls o tanguistas, se prolongaría hasta el inicio de la guerra. 



                                                    Casas i Galobardes.  El maestro Demon (Lorenzo Torres Nin)





                                     


En 1924, el café se vería implicado en un episodio de trata de blancas que terminaría sin mayores consecuencias para la sala de espectáculos. La dirección del establecimiento no sabía, no conocía, no había visto nada y todo se debía al malentendido de que los delincuentes habían sido detenidos cuando casualmente tomaban una consumición en el interior del Café Catalán. 



                                                                La Libertad. 12 septiembre 1924. 



Al sr. Ramón Ribe, dueño del Café Catalán, contribuiría a quitarle el mal sabor de boca que sin duda le ocasionó el incidente de la trata de blancas, y quizá a reducir el coste  de conseguir que los distintos sectores de la administración del estado que trabajaban en el caso contemplaran con ecuanimidad su participación en el asunto, que pocos meses más tarde resultara agraciado con el primer premio de lotería.  

                                                      La Vanguardia. 14 octubre de 1925. 



Ya en los años treinta, el Café Catalán que en los rótulos luminosos de la fachada añade la denominación de Dancing a la circunstancia de ser un café, presenta espectáculos con transformistas o imitadores de estrellas. Barcelona se estaba convirtiendo en uno de los lugares prestigiosos  para los turistas en busca de ambiente canalla, y el local decide hacer competencia a La Criolla y Cal Sagrista. Entre los transformistas que desgranan sus canciones y sus bailes en la sala,  destaca el gran Darwin. 

                                            Sebastia Gasch. La Rambla.  31 diciembre 1934. 


                                                                                           c1930. 


Y con la guerra, el silencio y al poco la desaparición del local. 

viernes, 8 de abril de 2016

CA’L SAGRISTA /WU-LI-CHANG. Calle del Cid, 7





                Anuncio del Sagrista. Esquella de la Torratxa. 1932




               Gabriel Casas i Galobardes. Años treinta. Calle Peracamps. A la derecha se ve el rótulo luminoso de Ca'l Sagrista,                    




En 1917, Antonio Sacristan, dueño de una posada para marineros en la calle del Cid, número 7, acude a la redacción de El Diluvio para dar cuenta de lo que el redactor de la noticia califica de intolerable atropello. Sacristán había sido retenido por los mossos de esquadra, interrogado en comisaría y golpeado en relación al paradero de  una escafandra de la que Sacristán decía no saber nada .

                                                                         El Diluvio. 1917


Debía de ser de una persona bragada el tal Sacristán porque en 1922 vuelve a aparecer su nombre en la crónica de sucesos,  por un intercambio de golpes con un parroquiano en el bar de su propiedad situado en el mismo edificio que la posada, la calle del Cid, 7.  Por esta segunda noticia sabemos que su nombre completo era Antonio Sacristan Collado y que  tenía 49 años.



                                                                                   La Publicidad. 1922




Que ahí mismo, en ese número 7 de la calle del Cid,  se abriera un local de nombre Ca’l  Sagrista a mediados de los años veinte, lleva a suponer que su dueño no fuese otro sino el antes mentado Antonio Sacristán.  Sacristan  a su vez era el dueño o al menos uno de ellos de la sala de enfrente cruzada la calle del Cid,  el conocido La Criolla. Dos establecimientos dedicados a lo mismo, uno frente al otro. ¿la demanda era tan grande  que podía llenar ambos?  La respuesta es clara y rotunda, si. La demanda era grande y ambos locales siempre estaban a  reventar. 

¿Y que era lo mismo?  Los periodistas que  fijaron su atención en  los locales de la calle del Cid, Francisco Madrid, Josep Maria Planes, Sanchez Ocaña… ,  hablan siempre de miseria y vicio, es decir, prostitución, droga,  robo y travestismo,  dejando traslucir la repugnancia que les inspiraba.  Repugnancia y fascinación. Algo así como el niño que ante una escena que le  repele se cubre los ojos con la mano, abriendo los dedos para poder ver lo que a la vez le atrae.   

                                               Ca'l Sagrista. Fotografía aparecida en la revista Crónica en 1933


Y es cierto que algo de todo lo que reflejaban en sus artículos  había.  De no ser así, no hubieran sido lugares a los que peregrinó  la intelectualidad europea, en particular la francesa,   encantada de visitar  salas de espectáculo en donde se desplegaban las artes del sexo prohibido, en particular la homosexualidad que no se esconde.   Georges Bataille en su viaje a Barcelona en 1935, hace la Tourneé des Grans Ducs; Bataclan, Pay-Pay, Madame Petit, La Criolla (que encuentra cerrada) y Ca'l Sagrista.  

Algún escritor  menos sensible a la necesidad de trufar sus artículos con elementos escandalosos, hace referencia a  una mayoría de proletarios y marineros bailando en los locales de la calle del Cid, así Josep Maria de  Sagarra en Vida privada

Que La Criolla y Cal Sacrista multipliquen su aparición en artículos de prensa y en novelas tras la Exposición Universal de 1929, me hace suponer que la Exposición fue el  momento en que se promocionaron dichos lugares como sitios donde se podía ir a observar  como se conducía el vicio sin tapujos  y a disfrutar de la experiencia sin  que corriese peligro el observador.  Ya se preocupaban los encargados del local  impedir trifulcas y peleas en su interior.  A los dueños les interesaba  que sus locales apareciesen como una muestra de los deseos oscuros de los pudientes, con ellos ganaban una clientela de posibles que les haría la propaganda y a su vez necesitaban que la experiencia pecaminosa estuviese controlada.

 Al volver a su país, o a su tertulia en el Eixample, los visitantes extenderían la novedad boca o boca amplificando las peculiaridades de lo que habían visto. 

Paulatinamente, Ca'l Sagrista se fue convirtiendo en una sala de espectáculos donde primaban los artistas del transformismo. Las fotos que inserto a continuación pertenecen a una serie de Josep María Sagarra de los años treinta. 











Ca’l Sagrista, al igual que La Criolla y como toda el área en torno de ambos locales era una zona en donde la homosexualidad se podía expresar sin tapujos, incluyendo los ejercicios de travestismo.  Era frecuente ver por las calles del Cid y Mediodia a  varones vestidos de mujer,  tabernas y casas de dormir facilitaban los encuentros de homosexuales y quien tenía una vena artística se ganaba la vida actuando.

En 1933 y con el voto favorable de todos los grupos políticos y el aplauso de la prensa, tanto la de carácter conservador como la que se consideraba avanzada, se aprobó en las Cortes la Ley de Vagos y Maleantes para el tratamiento de los elementos antisociales, vagabundos, proxenetas, nómadas y cualquier elemento considerado antisocial.  

Sucedió lo usual. La presión moral desplazó a ciertos grupos de personas  con una conducta que la sociedad señalaba como reprobable hacia lugares degradados y miserables en donde encontraron una rendija de tolerancia que les permitió mostrarse y actuar. En  un segundo momento,  la circunstancia de encontrarse y actuar en la miseria fue el argumento definitivo que se utilizó para castigarlos. La homosexualidad  fue vista  por la sociedad del primer tercio del siglo pasado, que es el periodo que más nos interesa,  como una conducta más viciosa por el hecho de que  el mayor número de homosexuales se encontraba  en el barrio más degradado de Barcelona. 


Pero dejémonos de digresiones y volvamos a Ca’l Sagrista.  Se quejaba Sebastia Gasch en un artículo de 1936, del deterioro kitsch del ambiente del local. Lo que a mediados de los años veinte recordaba un salón de puerto inglés con pinturas ingenuas que rememoraban estampas coloniales como las que adornaban las cajas de puros de la época, se transformó en  una sala pintada de un amarillo insolente con pinturas chinescas.  Vino  una tercera etapa en 1934/35,   con  Ca’l Sagrista convertido en el  Wu-Li-Chang y la sala transformada en una chinoiserie. ¿Qué no había o eran muy pocos los chinos del barrio chino? Pues empapelamos con motivos chinos el antro. 

                                                                         Autor desconocido. 


                                                         Espectáculo de transformismo en el Wu-Li-Chang

                                                                     Las luces de neón de La Criolla y Wu-Li-Chang, frente a frente. 


                                  


Wu-Li-Chang transvestido en el local más chino del barrio chino se dedicó a los espectáculos de transformismo. Y en esa modalidad fulgió el gran Mirko.

Mirko





Con la guerra desaparecen las referencias al lugar. No encuentro datos de que el edificio que albergaba el Wu-Li-Chang quedase afectado por los bombardeos