Durante los meses de marzo y abril de 1912, la revista
Papitu publicó una serie de artículos sobre tabernas de Barcelona. Las tabernas de Barcelona que aparecen son la selección de las que
interesan al redactor de la serie, un periodista que firma con pseudónimo,
Follet, quizá con la finalidad de impedir
que su familia se pregunte como ha adquirido tal grado de
conocimiento sobre un extenso número de locales. Aunque a lo mejor el periodista era Antoni Busquets i
Punset que a veces firmaba con ese seudónimo y no tenía el menor empacho en que
la propia familia supiese de su familiaridad con las tabernas. No lo sé. Quien escribe firma Follet y ya está.
Los locales que
merecen la atención del periodista, y con ella sus comentarios, se acompañan de
una caricatura de BON. De algunos locales hay referencias en otros sitios, pero
de la mayoría no encuentro la menor información en las hemerotecas. He aquí:
-La Catedral. En la calle de la Lleona. En octubre de 1919, L’Esquella de la Torratxa
se lamentaría del cierre del establecimiento.
-L’Esperanto. En Nou de la Rambla frente al Arc de Cires.
Las consumiciones se piden en esperanto. Y así, el periodista
nos pone unos ejemplos del modo de hacer el pedido y de lo que puede responder
el camarero.
-Donaj va copaj de cassallaj
Y el mozo responde:
Vaj
O bien:
Un verdaj!
Y responde el camarero:
Pernotaj o Escataj?
Y tu respondes según
el dinero que lleves en el bolsillo
En 1927, aparece la taberna El Sable en un número de julio de
1927 de La Campana de Gracia.
-El Café Italiano (o de los Italianos) , en la calle
Mediodía, casi tocando ya al Portal de Santa Madrona. El dibujo de Bon no deja
lugar a dudas sobre la actividad principal del local. Para eliminar la posible confusión del lector más despistado, se nos informa de que alrededor de la taberna, igual
–ya desbarrando en poesía- que el sol
está rodeado de planetas, el café de los italianos está rodeado de casas de mala vida o de vida
alegre, según la manera de pensar del lector.
En cualquier caso, el wiski es bueno, muy bueno.
- La Taberna
de Hostafrancs. En Cortes, la actual
Gran Vía, a tocar de Hostafrancs. Se llena cuando hay corrida en Las Arenas y
se come bien. Eso si, hay que soportar una decoración llena de botes y baldosas
de Valencia. Todo no puede ser perfecto.
- Cal Joan. Cerca del Buena Sombra de la calle Ginjol.
-La Taberna de “El Mico”. En la plaza San Miguel. Refugio de policías
municipales, escribanos con contrato en precario y serenos de la vara. El
periodista vomita unos versos execrables sin que el entusiasmo por encontrarse
en el local empañe la lucidez de saberse autor de un engendro lírico sin la
menor calidad.
-La Cristalina. En Gran Vía, cerca del Paseo de Gracia. Magnifico wiski y concurrencia amable, por lo
general de cocheros. Debió de ser muy bueno el wiski de La Cristalina y ya no
le hizo falta continuar el viaje por el universo tabernario porque con este local termina el periodista su
serie.
No hay comentarios:
Publicar un comentario