miércoles, 29 de marzo de 2017

Arco de Cirés. Establecimientos comerciales en los años veinte y treinta.

Fotografías de la entrada a la calle de Cirés  a través del arco que se abría entre Conde del Asalto/Nou de la Rambla y Cirés.
 
 
                                                        Casas i Galobardes. Años veinte/treinta. ANC.
 
 
                                                                     Casas i Galobardes. 1930
 
 



                                                  Branguli. 1939-42. Entrada al Arco de Cirés por Conde del Asalto.

 
 
                                                            Branguli 1939-42. Entrada desde Conde del Asalto.
 
 
                                                                         Branguli 1939-42. Vista desde Cirés
 
 
 
Arco de Cirés, o Cirés, fue una de las calles del barrio chino. Al igual que sucede con la calle Mediodia con la que cambiaba su nombre en el punto conocido como las cuatro esquinas, nada queda de ella, sepultadas ambas por la avenida Atarazanas.
Una calle estrecha, sucia, corta a la que se accedía a través del tunel del Arco de Cires que la comunicaba con Conde del Asalto. Una calle que desde la mañana y hasta la caída de la tarde tenía el espacio público ocupado con paradas callejeras de frutas y verduras, un mercado callejero donde las gentes del barrio chino se abastecían de alimentos. La parte trasera del número 57 de Conde del Asalto se abría a la calle de Cirés, y desde el balcón del segundo piso del inmueble, Casagemas, el pintor amigo de Picasso, tendría una inmejorable vista del bullir del barrio chino.
 
                                                           Picasso - Retrato de Casagemas. 1900-01.
 
 
 
No era muy saludable vivir en Arco de Cires, y no me refiero con ello a la circunstancia de ser con frecuencia -Victor Balaguer a mitad del siglo XIX dice que es conocida como calle de las barallas- un lugar donde se dirimian desencuentros a navajazos. Cuando aparece Cires en la prensa de la época, por lo general es a causa de una pelea en donde uno de los contendientes ha tenido que ser trasladado al dispensario de la calle Barbera para que le zurzan el costurón que le ha hecho su rival con una navaja. Cuando no son las peleas, lo que hace asomar el nombre de la calle a un periódico es la noticia de una multa con la que se sanciona a algún establecimiento de comidas por servir alimentos en mal estado, o también como una de las calles que aparece en las estadísticas que durante el primer tercio del siglo pasado señalan que las calles del barrio chino tienen una mortalidad que multiplica la del resto de calles de la ciudad. En Cires, también en el resto de calles del barrio chino, se muere mucho más que en el resto de zonas de barcelona por enfermedades infecciosas. El hacinamiento, el mal estado de las viviendas, la comida en mal estado y en poca cantidad, el frio del invierno, el sentimiento de haber llegado al fondo de mucha gente vencida, todo ello influye en un estado personal favorable a la proliferación de gérmenes.
Despres - 27 de julio de 1935. Porcentaje de muertos por enfermedades infecciosas y contagiosas en el conjunto de Barcelona y por inmuebles. La flecha señala la mortalidad en varios edificios de la calle ´Cirés. Un 250% más alta que en el conjunto de Barcelona.
 
 
 
Una de las peculiaridades de las agresiones que se producían en Cirés, es que el agresor siempre era un desconocido y el agredido ignoraba de quien se trataba y a santo de qué le habían dado una puñalada. Otra cosa no tendrían pero había una solidaridad entre los humildes que les llevaba a cerrar filas ante los agentes de la autoridad. Ya se encontraría el herido con ese desconocido agresor en otro momento y ya veríamos que cuentas se saldaban.
 
 La Vanguardia - 17 de octubre de 1923. Una mujer a la que no conoce e ignorando el motivo, le pincha en el hipocondrio, o sea que iba buscando el corazón.

 
Cires, Mediodía, Arco del Teatro, Cid, calles que inspiraban un sentimiento de fascinación entreverado de asco a los burgueses y también a los ciudadanos progresistas. En las reflexiones escritas  sobre el interés de que se abra la vía B del plan Baixeras entre Muntaner y el  Portal de la Pau,  tras  las disquisiciones sobre la mejoría higiénica que supondrá la apertura, se trasluce -y a veces se expresa sin paliativos- que lo que se quiere eliminar es lo que llaman invertidos, viciosos, drogadictos y delincuentes. Gente en su mayoría de una piel más cetrina de lo usual en Barcelona, venida desde el sur de la península a rebufo de la necesidad que las industrias de Cataluña tienen de más brazos. 
No hallaremos en Cirés cabarets o salas de espectáculo o cualquier otra modalidad de locales de ocio exceptuando las tabernas. Claro que en ninguna de las calles del barrio chino (del cogollo del barrio chino, las calles que delimita el poligono formado por Conde del Asalto, Ramblas, Portal de Santa Madrona y Paralelo) hubo salas de fiesta. No me olvido de La Criolla, Cal Sacrista, la Taurina o el Villa Rosa. Los que cito fueron los locales que abrieron o se abrieron para sectores marginales de la sociedad. En unos casos, La Criolla, Cal Sacrista, los homosexuales de los primeros decenios del siglo pasado se protegieron de la moral imperante y de las normas legales en locales del centro del barrio chino, y en los otros, la gente del bronce oía tocar y bailar flamenco. Ambos, homosexuales y gitanos, grupos a los que la sociedad rechazaba y aislaba en guetos. Cosa distinta es que con los años, la burguesía catalana llegara a apreciar el punto de emoción que causaba visitar los locales que menciono y se llenaran de gente, pero eso fue en una segunda fase. Las salas de fiesta, las taxi girls,
los teatros, los cabarets estuvieron en otras calles. En Arco de Cires, y en el resto del barrio chino, a lo sumo se proporcionó la clase de tropa para esos otros locales.
 
Quizá la persona más relevante de Arco de Cirés fue el boxeador Antonio Valero que con sus triunfos llenó de orgullo a sus convecinos. Los habitantes de la calle salian a festejar con gritos cada una de las victorias de su campeón  Antonio Valero
 
 
En Arco de Cires, encontramos el mismo tipo de locales que en el resto de calles. Con un tropismo por los ropavejeros. Está la familia Cuende, que tiene otro local en Arco del Teatro, pero hay varios más que se dedican al negocio de comprar y vender ropa usada. De la mayoría de establecimientos no hay información. Tabernas, carnicerías, carbonerías que aparecen y desaparecen y no dejan huella.
 

Arco de Cirés. Establecimientos comerciales
 
 
Números impares
1. Trapería de García Soria (1924-1936). Como siempre, coloco los años extremos en los que encuentro información del establecimiento.
De vez en cuando García Soria aparece en la prensa, detenido por haber encontrado la policía armas en su trapería o por compra-venta de material que sugiere un robo previo.
3. La Viña de Gelida, taberna. Especialidad en caracoles y pescadito frito (1929).
 
 
                                                           El Diluvio - Abril de 1929.
 
 
9. José López, profesor de contrabajo y saxofón (1930).
15. Carbonería (1918).
       Legumbres cocidas "La Conca" (1920).

 
 
 
Números pares

2. Carpintería de Solá Pla (1936). En uno de los pisos del inmueble Pedro Cardona, profesor de música imparte lecciones de trombón y bajo (1930).
6. Tienda de pesca salada (1926). Narciso González, profesor, como el del número 2, de trombón y bajo (1930).
10 Taberna "A Can Llorenç" (1920).
      Bar de Pedro Juliá (1929).
 
      Taller de relojería de'l "obrero" de Pascual Lozano (1932).
 
                                                           El Diluvio. Abril de 1929
 
 
 
           
12. Vaquería de Juan Cot (1908)

14. Colmado Ramos (1934).

16. Carnicería (1924).

18. Compra venta de ropa usada "La Universal" (1911-1932). Una de las tiendas de la familia Cuende. La otra tienda, dedicadas ambas a la misma actividad, "El Arco Iris", se encontraba en el número 26 de Arco del Teatro. En 1911, los hermanos Pablo y Pascasio tuvieron sendas traperias a lado y lado de la calle, a tocar de  las cuatro esquinas, en los números 18 y 15.
                                                     Esquella de la Torratxa. 1932
 
 

Ya en los números 18 y 15 termina la calle que desemboca en las conocidas como cuatro esquinas.
 Las cuatro esquinas

                                             La calle de Cirés desde las cuatro esquinas. Josep Domínguez, 1932.
 

 

miércoles, 22 de marzo de 2017

Agencias de varietés en Conde del Asalto/Nou de la Rambla en los años treinta.




                                                   Dibujos de Arteche en Última Hora. 18 de marzo de 1936



Si hacemos el ejercicio mental de considerar el barrio chino canónico -el que se encontraba dentro del área que delimitan las calles Conde del Asalto, Ramblas, Portal de Santa Madrona y Paralelo- como un enorme cuerpo social donde la presión evolutiva ha terminado por asignar a cada calle una especialización,  al igual que sucede con los seres vivos donde cada órgano tiene una función principal, bien que haya funciones distribuidas entre varios órganos y aún alguna de ellas se expresa en todos los órganos, a la calle Conde del Asalto/Nou de la Rambla le correspondería como principal función la de almacén que surte a todas las salas de espectáculo, cabarets, bares con tanguistas, teatros y también a las personas que viven de la calle y en particular de conseguir la atención de quienes van en busca de un cuerpo y frotarse con él un rato.

En Conde del Asalto se visten, las vedettes seleccionan las boas y las plumas que lucirán en su espectáculo, y todas -y todos- se maquillan, se cuidan el cabello, compran zapatos y sombreros de artista,  y sobre todo aprenden a bailar, cantar y actuar. Ni que sea, como así sucede en la mayoría de casos, al mínimo nivel de aprender unos pasos de baile. El  suficiente para abastecer de carne humana la numerosa cantidad de locales donde el negocio consiste en poner en lo alto de un escenario a varias chicas del barrio chino con la menor cantidad de ropa que permita la censura, dando cuatro pasos de baile y, cuando es posible, cantando.

Son las agencias de varietés las encargadas de dar a esa tropa el mínimo baño de habilidades artísticas que les permita desenvolverse con mayor o menor soltura en las sala de espectáculo. Si bien, hasta donde tengo visto, todas las agencias tienen el personal preciso para sar salida a cualquier inquietud artistica de sus alumnos, baile, canto, incluso tocar uno u otro instrumento músical, bastantes de entre ellas se especializan en determinada dirección. También son conocidas como academias de baile, aunque desde fuera el nombre de academia de baile pueda llevar a equívoco con otro negocio, el de la tanguistas, o entrenadoras de baile, que ofrecen por poca cantidad de dinero la posibilidad de bailar con ellas.

Hablemos de las agencias de varietes. Se decía que en Conde del Asalto, durante los años treinta en cada portal había al menos una agencia. He conseguido encontrar la localización de varias, no de todas, probablemente ni de la mayoría. Mis pesquisas han consistido en el vaciado de los Anuarios Riera-Bailly de 1934 y 1936, la Guia Telefónica de 1936, el Anuario Musical de España de 1930 y lo que he encontrado en la prensa de los años veinte y treinta, en particular Ultima Hora de ERC que durante un tiempo estuvo tratando la calle Conde del Asalto, y la revista Mirador  muy interesada de vez en cuando en las agencias de varietés. He encontrado 26 agencias que funcionan en los años treinta.  Descarto las agencias que he encontrado en otras calles, Guardia, Lancaster... Son pocas en número.  Al peatón que por las tardes recorriese la calle, debía de llegarle desde las academias de baile, el sonido de las castañuelas, el repiqueteo de los tacones en los tablados, la voz que se iba ajustando al compás que le marcaba la guitarra.  

No habiendo encontrado quizá ni a la mayoría de ellas, creo que no me he dejado ninguna de las más reputadas, las de más nombradía. Asi, que veamos. La relación es de las academias de varietés operativas en los años treinta y ubicadas en la calle Conde del Asalto


CONDE DEL ASALTO. Acera de los números pares.

4. Academia de varietés de Ramón V. Tragán. 1º piso.  Tragán en sus ratos libres era letrista. Mano a mano con Joan Viladomat, Viladomat componiendo y Tragán escribiendo la letra, sacaron una sardana de mucho sentimiento "Catalunya plora".

4. Academia de baile de Rafael Parellada. Rafael Parellada, compositor y músico, aparece como director de orquesta en algún espectáculo del Eden Concert.


6. Al cerrar el Bar Bobino en 1931, la planta baja del edificio lo ocupó otro local, el Bar Harem y en el piso superior se instaló la academia de baile de Nieto de Molina y Pascual Codes.


42. Academia de varietés Reyes-Quiroga. En el entlo. 2ª. Vicente Reyes, gran bailarín, y Manuel Quiroga, compositor.
   
 Vicente Reyes. Estudio sobre la  colección fotográfica de Vicente Reyes - Autora: Anna Bertran Morancho.  http://www.iefc.cat/pdf/colleccio-vicente-reyes-anna-bertran.PDF
 


42. F. Morales. Especialidad en bailes españoles y de "claquet". Escuela de baile acrobático y cultura física.

                                                                        Revista Tarari. 1934.
 
 
 
48. Academia de varietés de Francisco Codoñer "Lito" y Mercedes Belenguer. Ambos eran compositores y Mercedes una buena letrista. Tras la guerra, "Lito" compuso una canción "Mi casita de papel" con letra de Mercedes, que tuvo gran éxito interpretada por Jorge Sepulveda.

                                                                           Francisco Codoñer
 
 
 
 
 
58. Academia de varietés de Vinicio y Miguel Jó. En el pral. 2ª.  En el mismo local, habían habilitado una oficina como representantes de empresas teatrales y varietés con el nombre de Sangar artistic.
 
Lucio Demare era uno de los miembros del trio de tanguistas  Irusta, Fugazot, Demare. En la fotografía, flanqueado por los dos dueños de la academia.  Revista Tararí. 1934.
 
 
                                                                                Tararí. 1934.


                                                                                             1934

                                                                                          1934
 
 
60. La academia de varietés de Copernico Oliver "Gordito". Por su academia pasaron Raquel Meller y la Chelito. Eran tantas las que llamaban a la puerta de Gordito, que contaba para dar clases con varios pianistas y maestros de canto. Sus clases sirvieron para colocar a cientos de chicas de buen ver en los locales del Paralelo. En 1919, aparece Gordito como director artístico de Gran Infern, el music-hall de Marques del Duero, 71. Caía bien a los periodistas, que lo retratan como una persona jovial, de corta estatura y con un abdomen prominente. En los años treinta, obtuvo una plaza de telegrafista en Zaragoza y cerró el local.
                                       La academia de Gordito. Probablemente en los inicios.
 
 
60. Academia del trio Lara. Enseñaban a bailar y producían las coreografías de varias de las compañias de varietés que recorrían España.

Edito: Enrique R. de Lara autor del magnífico blog Trio Lara - Los colosos del baile (Trio Lara - Los colosos del baile) dedicado a la historia del famoso trio de baile español, me señala en un amable correo que le agradezco, que la academia se llamaba Academia Lara y que se fundó en el número 89 de Conde del Asalto en donde se mantuvo activa hasta el año 1977.

68. En el principal se encuentra la academia del maestro de música Kadu. En el Lyon D'or anuncian su actuación como maestro de varietés en anuncios del año 1935.
                                                                           Noviembre de 1935. El Diluvio.
 
 
76. Academia de varietés de José Albelda. Pral 2.

80. Academia de música del maestro Sanmartí. 1ª piso.

80. Academia de varietés Gandia.

84. Vicente Fornés. Maestro de música. Pral. 2ª

 
88. Academia de varietés de Ferriz y Díaz.

 
92. Academia de variedades La Colosal, del maestro Viladomat. Un grande. Compositor de éxitos como el Fox-Trot de Las Campanas o el Tango de la Cocaina. Cuenta Passarell que en los años treinta languidecía el negocio de su academia, atraídas las aspirantes a bailarina de cabaret o de teatro de varietés al más interesante porvenir de actriz de cine. También de alguna sardana.
 
                                                                 El maestro Viladomat.


 Viladomat en su academia dando una clase a la chica de su izquierda (porque la que está de pie es la madre de la artista y la que se encuentra a la derecha de Viladomat la hermana fea de la artista, supongo. El varón que mira sonriente al fotógrafo debe de ser el amigo de una de las tres. Por la cara de contento,  de la artista que es la más atractiva).  Revista Mirador n.114.  1931
 
 
 
 
                                                                         Tango de la cocaína.
 
 
 
 
Acera de los números impares.
 
 
23. Academia El Couplet Moderno de Joaquín Zamacois. Gran compositor de couplets, alguno cantado por Raquel Meller. Zamacois fue profesor del Conservatorio del Liceo y más tarde director de la Escuela Municipal de Música de Barcelona (desde 1949, Conservatorio Superior Municipal de Música de Barcelona).
 
                                                                  Raquel Meller cantando Nena de Zamacois. 
 
 
 
 
39 y 41. Academia de varietes Camprubi. Entlo 1ª.
 
 
53. Rafael Vega, profesor de baile. Bajos.
 
 
 
 
 
55. Academia de varietés Barceló.
 
 
73. Academia de José Albelda. Entlo.
 
 
87 y 89. Academia de baile Ducal. Bajos.
 
 
87. Academia de varietés Antonio Alcaraz.  
 
 
89. Academia de baile "Lara" que habíamos visto en el Anuario de Riera de 1936 en el número 60, pasó más tarde al número 89  donde continuó desarrollando su fecunda labor en favor del baile español hasta su cierre en el año 1977.
 
 
89. Academia de varietés Pedro Torres. Pral. 1º.
 
 
91. Academia de varietés Carrasco.  Bajos.
 
 
95. Academia de varietés Llanos y R. Laka.
 
 
103. Academia de varietes de Ramón Laca. Sospechosamente parecido el nombre al de la academia del número 95 (R. Laka). La academia del número del 103,  aparece en el Anuario Riera de 1934.  R. Laka del número 95 aparecía en el Anuario Musical de España del año 1930