miércoles, 21 de marzo de 2018

Pierre Mac Orlan y el barrio chino de Barcelona

Una fotografía de Cartier Bresson. Barrio Chino de Barcelona.  Año 1932/33. El apóstol de l'instant decisif en esta ocasión   se deja llevar por los tópicos que aparecen en las novelas de los escritores franceses de la época y recrea una escena. El macarra, le maquereau, los ojos dilatados por la cocaína, muestra su dominio sobre la prostituta.




En la creación de una imagen colectiva del barrio chino en los primeros decenios del siglo pasado, juegan un papel importante las novelas de varios escritores franceses que visitan la zona entre finales de los años veinte y principios de los treinta.

Como sucede tantas veces, en el barrio chino esos escritores encuentran lo que ya pensaban hallar. Una visión pintoresca de España que bebe de los tópicos que difundieron los románticos franceses. Gitanas, flamenco, prostitución, navajas, con las innovaciones propias del momento en el que escriben: anarquistas, bombas. Todo mezclado. 


Claro está que esos elementos sobre los que giran sus novelas existen, pero el barrio chino es muchas otras cosas que no les interesan y ni siquiera ven. El barrio chino son familias que han llegado del sur de España, son los centros de activismo republicano, es la vida de las clases trabajadoras que en su nivel más humilde habita en el lugar. Esa parte la orillan. No es ya que no les interese, es que prestarle atención les distraería de lo que andan buscando, color local, la confirmación de que en todas las grandes ciudades hay agujeros negros que se tragan toda conducta en lo que pudiera haber de buena intención.

Los empresarios de las salas de ocio del barrio chino, ante la llegada creciente de turistas que van en busca de los elementos pintorescos que han encontrado en las novelas que han pergeñado los escritores, se apresuran a cuidar la gallina de los huevos de oro, de modo que crean un microclima de emociones controladas que recrea el ambiente novelesco;. El turista verá lo que esperaba pero sin que ello le ponga en peligro. Como ir a una reserva africana y observar a los animales salvajes dentro de un vehículo con las ventanas protegidas por rejas. Puede, y forma parte de la emoción, que a veces salgan de la excursión con el bolsillo un poco aligerado, sin el reloj y el dinero de la cartera. Así, en el Villa Rosa se escenifican riñas (esto dicen los Sebastià Gasch y los Francisco Madrid) para susto deleitoso de los turistas. Igual sucede, o se dice que sucede, en la Criolla donde se contratan travestidos.



 
Villa Rosa. Sagarra. 1930-35. ANC.  En el Villa Rosa era leyenda que su dueño, Miguel Borrull,  escenificaba riñas para deleite y espanto -controlado- de los turistas. 
 
 
 
Volviendo a los novelistas franceses, no deja de haber elementos verdaderos en lo que cuentan mentirosamente. A la manera de los espejos cóncavos, la imagen distorsionada que transmiten procede y señala elementos verdaderos.


La relación de autores interesados por el barrio chino es bien conocida: Paul Morand en Ouvert la nuit (el capitulo La nuit catalane) de 1922; Francis Carco (Printemps d'Espagne. Los dos últimos capítulos sobre Barcelona. 1929); Henry de Montherland (La petite infante de Castille. 1929).


Jean Genet entra en otro apartado. No es un turista en el barrio como sucede con los otros escritores. No lo llevan de paseo los escritores locales en una Tournée des grands ducs por los locales canallas de Barcelona. En Journal du voleur, Jean Genet habla de la vida miserable que vivió en el barrio chino a principios de los años treinta. Su libro lo escribirá en los años cuarenta y no será publicado hasta 1949.  No será usado por los turistas que quieren vivir una experiencia acanallada.

Lo mismo que con Jean Genet, sucede con Georges Bataille. Bataille termina Le bleu du ciel en 1935, en Tossa de Mar, y no publicará el libro hasta veinte años más tarde. Es probable que no llegase a pisar La Criolla. En su estancia en Barcelona en mayo de 1935, encuentra La Criolla cerrada. Su desconocimiento directo de la sala no le impide usar la información que otros le cuentan sobre la misma para  convertirla en el marco donde ajustarle las cuentas a Simone Weil que aparece bajo la figura de Lazare.

Uno de esos novelistas, el que más frecuentemente utiliza el barrio chino en sus relatos, es Pierre Mac Orlan. Sobre el barrio chino, escribe varias novelas, relatos de viajes, de una de las novelas se rueda una pelicula con escenas rodadas en las calles del chino.


Que menos que una imagen tópica de un escritor que hizo un tópico del barrio chino de Barcelona. La imagen aparece en un número de la revista Mirador del año 1931.
 
 

A Mac Orlan le interesan los ambientes pintorescos, enclaves donde pueda desarrollar una trama de acción. Barcelona, su barrio chino, la visión que él quiere tener sobre el chino, le sirve a estos efectos. Hace una novela, cuenta un drama y le da unas pinceladas verosímiles y, sobre todo, coloridas.


Veamos lo que escribe sobre el barrio chino.


La primera novela es La Bandera. Hay algo curioso en La Bandera. Aparece la Criolla, pero en el relato no hay travestidos, travestidos que para nosotros han llegado a ser el elemento definitorio del establecimiento. De La Criolla, Mac Orlan resalta el ambiente extremadamente ruidoso.  Años más tarde, cuando se rueda la película inspirada en la novela,  en 1935,  esa Criolla heterosexual se ha convertido en un sitio donde los travestis campan a su antojo.

                                                              La Bandera. Pierre Mac Orlan. Editions Gallimard, 1931.
 
 
 
 
 
 
 
 
Gilieth, interpretado por Jean Gabin en una La Criolla recreada en estudio. La Bandera. Película dirigida por Julien Duvivier en 1935.
 
 

La diferencia entre una y otra descripción, la de la novela y la de la película,  marca un cambio de orientación del negocio de La Criolla. La novela aparece en 1931 y es posible que el conocimiento de primera mano que tenía Mac Orlan de los barrios bajos de Barcelona fuese el resultado de su viaje a Barcelona durante la Exposición Internacional de 1929. En aquel año, el local sería heterosexual, prostitutas, marineros, y no se dejaría entrar a homosexuales y travestidos. ¡¡fuera de aquí, maricón, o te doy con este palo en la cabeza!!. Un Pepe encargado del local (¿Pepe el de La Criolla?) es noticia de prensa en 1926 por agredir a un parroquiano golpeándole con un palo.


Tampoco aparece en el libro la cocaína. Que la había, y en cantidad, al menos desde la primera guerra mundial. Cabe suponer que aún se mantuviera refugiada en los locales de mayor standing de la ciudad. El Eden Concert, el Excelsion, Cafe Catalan y no hubiese traspasado la barrera de los barrios marginales.

Coincide lo que escribe Mac Orlan con lo que antes de él escribió Francisco Madrid. Cuando se abre La Criolla y en los años siguientes, hay prostitución, hay el ambiente delincuencial propio de los bajos fondos, pero los travestis no están en el local. Están en la calle de El Cid y están en Cal Sacrista pero no han traspasado la calle y sentado sus reales en La Criolla.


                            Cal Sacrista. ANC. Años treinta. De una serie sobre el local del fotógrafo Sagarra.


¿Que nos dice sobre La Criolla Mac Orlan?. El protagonista entre en el local, una gran sala llena de emigrantes borrachos. Hay un grupo de marineros franceses que ha descargado una flotilla de buques de guerra de la armada francesa atracados en el puerto, que llevan la intención de montar camorra. Una orquesta infernal (sic) tanto mecánica como humana va alternando blues y fox-trot. Gilieth presta atencion a una muchacha completamente borracha que baila sola en la pista evocando con sus movimientos las imágenes que le causa su estado de ebriedad. Los marineros franceses buscan pelea y los trabajadores del local requieren la presencia de la policia militar francesa que se los lleva. La muchacha ebria gira en medio de la pista como una peonza. Un amigo de Girlieth acuerda con una prostituta que hay en el local que se llevará a una persona a una pensión y procurará sonsacarle información. Al salir de la Criolla, mucha animación por la llegada de los marineros franceses y gitanas que agitan los vestidos, hacen la señal de la cruz o musitan maldiciones. El amigo de Gilieth, para divertirse, lanza a las gitanas un “mal de ojos”. Las gitanas huyen haciendo cuernos con la mano. Ya no aparece más La Criolla en la novela, salvo para decir que una noche sale Gilieth de la misma habiendo bebido más de la cuenta.


En la película, La Criolla es un local con travestis que se prostituyen y en donde bailan chicas medio desnudas. Hay que ir con mucho cuidado porque delincuentes al acecho esperan al incauto para robarle la cartera.

No olvidemos que Gilieth se aloja en la calle del “Cid Campeador” en un hotel que se llama “des Illes”. Llamar a la calle del Cid, calle del Cid Campeador se convierte en una costumbre para los escritores franceses.

Una fotografía atribuida a Centelles, en La Criolla. Años treinta. Un local que en el momento de la fotografía es casi íntimo. No hay turistas,  no hay escritores franceses con su cuadernillo de notas, no hay personas de la burguesía catalana dándose un garbeo por el barrio chino. Parroquianos, habituales de la casa, gente que encuentra su refugio entre otros marginados como él. Da la impresión que les disgusta el fogonazo del flash, incluso estoy por decir que les incomoda la presencia del fotógrafo.




Vayamos al segundo libro de Mac Orlan. Rues secrétes, editado por Gallimard en 1934. Se trata de  una guia de los bajos fondos de varias ciudades, desde Berlin a Casablanca pasando por Estrasburgo. ¡¡¡¡Estrasburgo!!!!. Poca prostitución y pocos bajos fondos en Estrasburgo. ¡Vaya, que sorpresa que en Estrasburgo no haya apenas prostitutas! Ya lo suponíamos. Hay un capitulo sobre el barrio chino de Barcelona. Con dos etapas de visita.


Rues secrètes. Pierre Mac Orlan. Editions Gallimard. 1934. No está de más indicar que para ser un libro con un capítulo dedicado al barrio chino de Barcelona, nunca ha estado editado en castellano. Esta es la sagacidad comercial de nuestros editores.




 En la primera visita, Mac Orlan y sus compañeros, después de comerse un “Riz à la Valenciana” acompañado de manzanilla entran con paso decidido al barrio chino por L'Arche-du-Théâtre. Aparecen unas gitanas que se levantan impúdicamente las faldas y les tienden la mano con la palma abierta hacia arriba. Uno del alegre grupo les grita ¡culebra! Y las gitanas huyen haciendo cuernos con la mano. Miran al interior de un edificio a través de una ventana y ven a  seis guardias civiles, mosquetón en mano, que duermen apoyados unos en otros. Entran en un burdel que por las características parece el de Madame Petit  si bien Orlan lo llama madame L.,  con letreros en la pared donde se indica el cambio de moneda y la tarifa de los servicios. Las prostitutas por las que le pide a la madame el guia del alegre grupo no se encuentran en el local, ni Isabel,  ni “la niña de Angoulême”. Llegan a la calle del “Cid Campeador”. Desierta. Atraviesan el chino hasta llegar al Paralelo donde al fin  encuentran una prostituta. A sus requerimientos, la mujer le dice a uno que de acuerdo con el fornicio, pero antes han de casarse. Sin pasar por la vicaria no hay roce. Poco después se enteran de la causa de la desolación que han observado. Se ha inaugurado la Exposición Internacional y en vista del elevado número de autoridades y turistas extranjeros, se ha ordenado a las fuerzas del orden que controlen celosamente la situación de los barrios bajos. Por eso está todo cerrado, clausurado y sin colorido local.



Pocos meses más tarde, de vuelta a Barcelona, Orlan recorre de nuevo el Paralelo. Le gusta la calle. Llena de pequeños cines y de music-hall, le parece la faceta alegre de Barcelona. De un carácter barcelones. El barrio chino es otra cosa. Influye en ella la atmósfera internacional propia de los grandes puertos. En el chino, la nota de color la dan locales donde se baila o se canta flamenco. No como un espectáculo propio de Barcelona, sino de la España del sur injertado en el barrio chino.  Cosa distinta es la Maison Rouge (¿Villa Rosa?) donde el espectáculo está orientado al turista.

En la calle del "Cid Campeador" hay un local donde el flamenco es arte. En un local del Paralelo,  aparece una enana de 60 cm. Vestida de gommeuse y con látigo, aparece una bailarina frenetica y sin bragas. Esto de gommeuse debe de ser un tejido que se adhiere al cuerpo, algo así como el latex de la época.   Las enanas y Barcelona... parece una fijación de escritores extranjeros (1)

Una tercera obra de Orlan Filles d'amour et ports d'Europe que no se encuentra en los catálogos de la Biblioteca de Catalunya ni en los de la Biblioteca Nacional de España y de la que no he conseguido hacerme con un ejemplar,  y hasta una cuarta La tradition de minuit, que tampoco está en las bibliotecas públicas españolas.  Todo lo cual  me ahorra continuar con disquisiciones sobre lo que dice sobre el barrio chino Mac Orlan en estos libros,  y dejarle la tarea a Sebastià Gasch que si las leyó o al menos las reseñó. Gasch era un gran amigo de Mac Orlan y su cicerone cuando el francés viajaba a Barcelona. Gasch lo llevaba a los locales de flamenco del barrio chino, Juanito El Dorado, Bar Cádiz, la Taurina de la calle del Cid. Eso al menos comenta Néstor Luján en El pont estret del anys 50:
                Revista Destino. Abril de 1960. Extracto del artículo Barcelona y los escritores franceses de "Sebastián" Gasch.






 
No conozco la existencia de otros textos de Pierre Mac Orlan sobre el barrio chino de Barcelona.


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(1) En La Piel de Curzio Malaparte dice lo siguiente refiriéndose a prostitutas enanas:
Famoso es en verdad el Pendino di Santa Barbara por la gran cantidad de mujeres enanas que viven en él. Son seres pequeños, que llegan apenas a la altura de la rodilla de un hombre de estatura normal. Son repulsivas y arrugadas, las enanas más feas que existen en el mundo. En España hay muchas enanas muy bellas, bien proporcionadas de formas y líneas . Y he visto alguna en Inglaterra, verdaderamente bellísima, rosada y rubia, casi una Venus en miniatura. Pero las enanas del Pendino di Santa Barbara son horrendas, y todas, aun las más jóvenes, tienen el aspecto de antiquísimas viejas, tan envilecido tienen el rostro y tan rugosa la frente, tan escasa y descolorida la enmarañada cabellera.


 


sábado, 24 de febrero de 2018

Gordito, el hacedor de estrellas.


 
Gordito al piano mientras baila una de sus alumnas. Caricatura de Arteche en el número del 18.03.1936 de Ultima Hora.
 
 
 
 
Durante los primeros decenios del siglo pasado, es rara la finca de la calle Conde del Asalto que no alberga en uno de sus pisos una academia de varietés.


Las salas de espectáculo, los teatros del Paralelo, los music-hall, cada año y en conjunto necesitan el aporte renovado de cientos de muchachas jóvenes que puedan moverse con soltura, sepan menear un poco las caderas y hacer dos pasos de baile. Son las academias quienes proporcionan a las futuras artistas esa mínima desenvoltura que exige el empresario de los locales de ocio.

Para una chica de clase humilde, si tiene cierto atractivo y algún desparpajo, acudir a una academia de baile puede marcar la diferencia entre continuar con un trabajo en jornadas extenuantes en una fábrica o que el tendero acomodado que se ha prendado de ella al verla moverse en la pasarela, la retire.

Triunfar como artista solo está al alcance de unas pocas. Se calcula que en aquellos años, los primeros decenios del siglo pasado, hay no menos de 400 cupletistas solo en Barcelona. Con tanta competencia, la que pretenda descollar tendrá que tener muchas cualidades y trabajar duro.

Aparte de las que triunfan y las que consiguen retirarse tras atraer a una persona pudiente, el resto, que es la casi totalidad de las artistas, las que ametrallan con sus gallos a los espectadores más muchas de las bailarinas, optará por completar los magros ingresos que recibe del empresario de las salas de espectáculo añadiendo a la actividad artística el trato con el cliente, incitándole a beber en el foyer, lo que le supone recibir un porcentaje de las bebidas que se consuman, y un número de ellas nada desdeñable pasará la línea que separa del escarceo para que se consuman bebidas a la prostitución.

De entre todas las academias, ninguna proporciona tanta cantidad de "estrellas" a la industria del espectáculo de Barcelona como la academia de artistas de Gordito (Copernico Olver). Criadero de estrellas dirá de su academia Gordito. Gordito y no Copernico Olver, porque para todos, incluso para él, su nombre es Gordito.
 
 
Gordito recibe a las aspirantes a estrellas del Paralelo. Les enseña a corregir defectos. A veces se coloca en el escenario que tiene instalado en la academia, y se mueve y contonea para que la futura actriz tome nota de como tiene que hacer. Si la futura artista tiene posibilidades artísticas y su situación económica es delicada, Gordito le impartirá clases sin cobrar la mensualidad, le buscará un contrato y le comprará el vestuario en la confianza de que una vez colocada, la artista le irá devolviendo la cantidad adelantada. 
 
 
También acuden a la academia, para practicar las canciones y pasos de baile de la próxima revista, aquellas artistas ya instaladas en el "star-system" del Paralelo, ya sabéis, teatros del Paralelo, aforo gigantesco  donde familias al completo se llevan la comida de casa o comen cacahuetes mientras se ríen con los chistes o miran las piernas de las chicas del coro con niños que  corren y se persiguen por el pasillo central.
 
Gordito es polifacético. Además de hacedor de estrellas, dirige coreografías para los teatros y salas de fiesta, compone, letra y música, es rapsoda, actúa en películas, lleva una actividad intensa como miembro de la Sociedad Española de Autores dentro del comité de pequeño derecho. Gordito se convierte en un elemento indispensable para las salas de espectáculo en la segunda y tercera décadas del siglo pasado.
A Gordito lo describe físicamente un reportaje de Ultima Hora del año 1936, años después de su muerte: jovial, pequeño, con un voluminoso abdomen.. Un retrato sanchopanzesco.
 
 
Gordito también hizo sus pinitos como actor de cine. He aquí su retrato tomado de un fotograma de Don Juan Tenorio. Gordito es Butarelli, el dueño de la posada del Laurel, donde se encuentran Juan Tenorio y Luis Mejía. La película se rodó en 1922. y aparece Sancho Panza, es decir, Gordito.
 
 
                                                     Gordito en la película Don Juan Tenorio de 1921 dirigida por Ricardo de Baños


En 1906, junto con Juan Ribé, Gordito ha instalado una academia en el primer piso del número 28 de Conde del Asalto. La llaman Academia Artística . Raquel Meller es una de las que acude a la Academia Artística para que Gordito le enseñe el oficio de cantante de cuples y que se lo enseñe bien.
 
Raquel Meller venía de aprender baile español con el maestro Coronas, pero la Meller no era bailarina y no consiguió hacerse un espacio como tal. Tras su paso por la academia de Gordito, Raquel Meller empezará a rodar y a triunfar por el duro mundo de las cupletistas y ya no parará.
 
La Academia Artística publicará una revista quincenal, con letras de nuevos cuplets.
 
 
 
 
                                                                                                       El Eco Artístico. 1913.
 
                                                                                        La academia de Gordito.
 
  El Eco Artístico. Junio de 1913. Debió de ser el último anuncio de la Academia Artística. Tres meses más tarde se abría "La Cueva del Gordito"   
 
 
 
Estaba en que en 1906, Gordito dirige la Academia Artística en la calle Conde del Asalto, 28. En 1913, Gordito abre un local " La Cueva del Gordito" en la calle Tapias. Además de las clases a las futuras artistas, el local funcionará como sala de espectáculos.
 
 
 Anuncio en el Diluvio dando cuenta de la inauguración inminente de La Cueva del Gordito el día 6 de septiembre de 1913.
 
 
                                      Al parecer, terminó por inaugurarse el 11 de septiembre de 1913. La Vanguardia de dicho día.
 
 
 

En 1922, lo encontramos en la última academia de varietés que abre. En Conde del Asalto 60, 1º piso. Allí permanecerá hasta... hasta que por fin da cumplimiento a su deseo.

 
 
            1922.   Anuncio en El Diluvio. Gordito solicita señoritas para su academia ya situada en Conde del Asalto, 60.  
 

 
Pero antes de hablar de las ensoñaciones de Gordito, de la dirección que tomaban sus aspiraciones más sentidas, una relación de las actividades artísticas de Gordito al margen de sus academias.

1912 –  Director de escena  en La Buena Sombra y organizador de bailes en el Apolo.
 
 

 
 
 
1913 – miembro del comité inspector de programas de pequeño derecho de la Sociedad de Autores Españoles.

1915 – Dirección artistica del Madrid Concert, el local de Barcelona que quizá ha cambiado con más frecuencia de nombre: Delicias (1900-1906), Trianón (1913-1915), Madrid Concert (1915-1921), L'As (1921-1924), Teatro Talia (1924-1983), (Teatro Mártinez Soria (1983-1988), solar en este momento y desde hace muchos momentos.
 
 
 
 
 

1917 – Actuaciones de Gordito y su elenco de artistas en el Teatro Tivoli.
 
 
 
 

1919 – Gran Infern


 
 
1922. Actor en la película Don Juan Tenorio

1925 – Lo encontramos en el Palacio de Cristal.
 
 
 


A pesar de su actividad como hacedor de estrellas, del contacto con las muchachas más bonitas de Barcelona, que lo jalearan como director de espectáculos,  Gordito no se sentía satisfecho. Los intereses de Gordito no se colmaban con las artes del espectáculo.
 
A Gordito lo que en el fondo le ponía, su  verdadera vocación de Gordito, digámoslo todo, era ser funcionario. Y a ese objetivo aboco sus esfuerzos. En 1908 se había presentado a oposiciones de Ordenanza del Cuerpo de Vigilancia de Barcelona, y cabe suponer que sin éxito.
 
En los años veinte, aprueba las oposiciones de telegrafista en Zaragoza  ¡¡¡por fin era funcionario con plaza fija!!!  que es desde siempre la vocación y finalidad de tantos españoles. Gordito se trasladó a Zaragoza abandonando sus hasta entonces funciones artísticas.  Al poco pudo saltar a Manresa y de ahí pasó a Barcelona. 
 
Como hay personas tocadas por la fortuna, su traslado a Barcelona coincidió con que ganó un primer premio en la lotería. No era la primera vez. Ya en una ocasión, consiguió un premio en la lotería y Gordito lo celebró con una fiesta en la calle. En Conde del Asalto. Instaló mesas y sillas, colocó una orquestina para que amenizase la fiesta, invitó a todo el vecindario a comer y beber. Y allí fue Troya.
 
Esta vez, el premio no le aprovechó apenas.  Al poco, Gordito fallece. Entre julio de 1927 y noviembre de 1928.

jueves, 28 de diciembre de 2017

¿Flor de Otoño o Miss Flor de Liss?




                                                                                 Flor de Otoño. Mundo Gráfico. 29.11.1933. Fotógrafo: desconocido.
 


 

En 1972, el dramaturgo Rodríguez Méndez escribe la pieza de teatro Flor de Otoño. Estamos en plena dictadura franquista y la censura no permitirá publicar la obra hasta dos años más tarde.  Una vez publicada, nadie se atreverá a representarla hasta 1982, ya en democracia. Basada en la obra de teatro, en 1978  Pedro Olea dirige una pelicula con el mismo nombre que tiene a José Sacristan de protagonista.
 
Flor de otoño transcurre en 1930, durante la dictadura del general Berenguer. Trata de las peripecias de Lluiset Serracant, abogado, anarquista de armas tomar, que por las noches se viste de mujer para actuar en los cabarets del barrio chino de Barcelona.

 
Flor de Otoño no es un retrato veraz del barrio chino. El anarquista y homosexual Lluiset vive en una sociedad conservadora y burguesa que es un trasunto de los ultimos años de la historia de España en vida de Franco. El objetivo no es retratar la Barcelona de los años treinta, sino apoyarse en un momento histórico para reflejar una situación del presente. 

La imaginación de Rodríguez Méndez transmutando, como ahora veremos, la información de una crónica sobre el barrio chino  que encontró en una revista de los años treinta en una obra de teatro, y en particular  el impacto popular de la película, crearon un personaje que se convierte en mito. El mito de Flor de Otoño, el travestido que es anarquista de accion y se mueve en el barrio chino.

En una conversación con Jorge Herreros Martínez, el dramaturgo  le contaba cual era la fuente histórica en la que se había basado para dibujar a su protagonista:  una página de sucesos de la época, donde se mencionaba a un travestido de La Criolla que además era anarquista de acción. Rodríguez Méndez trasladó al travestido a la sala de fiestas Bataclan, lo hizo hijo de la burguesía catalana y le dió un sonoro apellido, Serracant. (1)

¿A qué página de sucesos se refiere Rodríguez Méndez?.

En la revista Mundo Grafico, en un número de finales de 1933, el periodista José María Aguirre publica un reportaje sobre el barrio chino (2). Hace pocas semanas que se ha aprobado la Ley de Vagos y Maleantes conocida como Gandula y Aguirre se interesa por los efectos de la entrada en vigor de la ley sobre la pequeña delincuencia del barrio chino.

Aguirre se deja llevar por la truculencia y evacua un reportaje que es una visión distorsionada del barrio chino y de La Criolla,  a donde acude y en donde Pepe el de la Criolla lo invita a su reservado.

En el reservado, Aguirre se encuentra con una escena que califica de orgia. Hay un efebo bailando de quien le dice Pepe, al que el periodista confunde con el dueño de La Criolla, que es conocido como Flor de Otoño y que se trata de un sujeto muy peligroso, un anarquista.

Con Pepe y Flor de Otoño en el reservado hay otras personas: Trotski, del Sindicato Libre. Luz, querida de Trotski y relacionada con el espionaje en las islas Baleares. Sarah, hebraica y consumidora de cocaina. En el suelo, reclinado, está la Asturianita, un imitador de estrellas y una persona que con su brazo rodea los hombros del que han llamado Flor de Otoño.

Travestidos, anarquistas, pistoleros del libre, espias, toxicómanos, en suma, un compendio de todas las peculiaridades que la prensa, sobre todo la prensa gráfica de Madrid, relaciona con el barrio chino.

 

 
                                               Descripción de Flor de Otoño en el reportaje de José María Aguirre de Mundo Gráfico (1933)
 


En dos de las fotografias que acompañan el reportaje aparece el llamado Flor de Otoño. Una, de Sagarra, un retrato de todos los intervinientes en la “orgía”. Otra, de autor desconocido, de medio cuerpo, donde un Flor de Otoño  trajeado, repeinado, maquillado, con las cejas pintadas y los labios pintados en forma de corazón, lleva una corbata con un nudo torpemente anudado. Esta segunda es la foto que encabeza la entrada.

 
Sagarra. Mundo Gráfico 29.11.1933. Reservado de La Criolla. De izquierda a derecha: desconocido (probablemente Aguirre), Trotski, Luz,  La Asturianita (recostado en el suelo), Sarah, Pepe de la Criolla, Flor de Otoño y un desconocido que pasa un brazo por los hombros de Flor de Otoño.
 
 
 
Tras el reportaje, no vuelve a aparecer el nombre de Flor de Otoño en la prensa. Ni crónica periodística, ni reseña de sucesos o judicial. La primera vez que en los años treinta surge el nombre de Flor de Otoño es también la última.

Me caben pocas dudas de que la página de sucesos que menciona Rodríguez Méndez como fuente histórica de su obra, no es otra que el reportaje de José María Aguirre en Mundo Gráfico.

Desaparece el nombre de aquel a quien Pepe de la Criolla llama Flor de Otoño,  pero en los archivos fotográficos, en publicaciones de la época, en libros editados en los años treinta  se encuentran varias fotografías donde  Flor de Otoño baila, se viste de mujer o posa ante la cámara. Son las siguientes:  

-Una fotografía de Sagarra en el interior de La Criolla. Aparecen la Asturianita Flor de Otoño bailando, y en un palco, Sarah. Los tres con la misma ropa que en la foto en grupo del reportaje de Aguirre. El ANC la fecha en febrero de 1933.
 
 
                                                                                         Sagarra. Febrero de 1933. ANC.



-Una fotografía que aparece en un número de La Rambla de septiembre de 1933, tomada en el mismo instante que la fotografía anterior de Sagarra pero desde otro ángulo . La fotografía, así reza el pie de foto de La Rambla, es de Torrents. 

                                                                         Torrents. La Rambla, 18.09.1933.
 
 

-Varias fotos en  Las profesionales del amor de Gui Befesse de 1931. No he conseguido  el libro  y lo que conozco del mismo en lo que hace referencia a Flor de Otoño,  lo encuentro en el libro de Paco Villar sobre La Criolla (3). 
 
Menciona Paco Villar que en el libro de Befesse aparecen cuatro fotografías de Flor de Otoño, aunque en ninguna de ellas se le cita por el nombre. Es decir, que en cuatro fotografías aparece aquel que en el artículo de Aguirre es llamado Flor de Otoño por Pepe el de La Criolla.  En una de las cuatro, Flor de Otoño está bailando con otro hombre en La Criolla. En las otras tres, aparece en lo que probablemente sea la habitación de un meublé.  De las tres, en una se contempla semidesnudo en un espejo y con ropa interior de mujer. En las otras dos, con el torso desnudo, aparece con una muñeca de porcelana en los brazos.
 
En el documental Genet al Raval (4)) que emitió por primera vez TV3 en enero del 2014, aparecen varias imágenes de Flor de Otoño.  Son las que coloco debajo de este párrafo.  Concuerdan con la descripción que hace Paco Villar de dos de las imágenes del libro de BefesseFlor de Otoño contemplándose semidesnudo en un espejo y en la siguiente, con una muñeca de porcelana.  
 

 
 
 
 
 
 
Faltan en Genet al Raval dos de las fotografías del libro de Befesse.  La que Villar describe como que se encuentra bailando con otro hombre en La Criolla y que quizá se trate de las que ya conocemos tomadas por Sagarra o Torrents, y una segunda con una muñeca de porcelana que es la siguiente:
 
 
 
 
-Una foto en un reportaje de Crónica de noviembre de 1933. En el mismo reservado de “la orgia” aparece un grupo de personas disfrazadas de Carnaval. El segundo por la derecha es Flor de Otoño.

                                                                                Crónica. 08.10.1933
 
 
 
 
 

-Señala Paco Villar en su libro sobre La Criolla que en el libro de firmas aparece una foto de Flor de Otoño. 

Eso es todo. Resumiendo: un reportaje de baja calidad donde el periodista se encuentra en el reservado de La Criolla a  un efebo bailando al que Pepe el de la Criolla llama Flor de Otoño  y varias fotos de los años treinta donde aparece la misma persona.  De ahi salta a una obra de tearo cuarenta años más tarde que junto a la película  de Pedro Olea crea el mito de Flor de Otoño.

La primera duda viene con la caracterización de Flor de Otoño por Pepe el de La Criolla ¿un travestido, anarquista de acción? ¿hay otros casos donde se conjuguen ambas circunstancias? ¿es verosimil esa suma?. 
 

Los anarquistas españoles de los años treinta y la homosexualidad no casan bien. No es solo que Solidaridad Obrera, el órgano de la CNT pida echar abajo el barrio chino para llevarse las miasmas que causan enfermedades como la homosexualidad, no es que Felix Marti Ibañez, anarquista que sería director general de sanidad de la Generalitat durante la guerra y grafómano impenitente considere que en la homosexualidad lo que no es enfermedad (un deseo incoercible hacia personas del propio sexo) es vicio (por probar y tal), es que no hay otros casos. Travestidos y anarquistas se mueven por el barrio chino, pero en ámbitos diferentes.

La siguiente duda es. ¿La Criolla como lugar de reunión,  como centro de anarquistas? La única ocasión en que se relaciona el local con los anarquistas  se da en enero de 1933, cuando un detenido por la policía durante la huelga general confiesa en el interrrogatorio que en La Criolla esperaban 800 anarquistas armados para apoderarse del cuartel de Atarazanas. Es una confesión cuanto menos sorprendente. La Criolla no se cierra tras esa confesión de una concentración masiva de anarquistas y los métodos policiales de la época favorecían las confesiones a veces inverosímiles de los detenidos.   Sabemos que La Criolla no fue cerrada porque a los pocos días de la intentona revolucionaria, un médico fue arañado y robado en el local.

La Criolla era un buen negocio, un negocio inmejorable, y lo que menos querían sus dueños es que les cerrasen el local por tolerancia con los agentes revolucionarios.
 
                                                         Heraldo de Madrid. 9 de enero de 1933. 800 revolucionarios en La Criolla.



                                                                                     Luz. 11 de enero de 1933.
                  





Entonces…


… entonces hay un reportaje de Magda Donato, pseudónimo que utiliza Eva Nelken, hermana de Margarita Nelken, que firma un reportaje que se publica en el periódico Ahora en 1935. (5). Un reportaje extenso y mucho más riguroso que el anterior de Aguirre. Eva Nelken viaja a Barcelona y se entrevista con varios delincuentes y policías.


A uno de los entrevistados lo llama “Miss Flor de Liss” y está relacionado con La Criolla. Flor de Liss es un travestido que se dedica al menudeo del tráfico de cocaina. Pequeño traficante y consumidor. Nelken no le hace fotografías, no nos da la menor indicacion sobre como va vestido. El único dato sobre su aspecto es que ha engordado por los problemas que la Gandula, la ley de vagos y maleantes, ha supuesto para los traficantes. Como Flor de Liss ahora no encuentra cocaina, está más lustroso. Lo han encerrado decenas de veces, las llamadas quincenas, y cuando se entrevista con Nelken está pensando en viajar a Valencia donde continua floreciente el tráfico de cocaína.



Travestis y cocaina tienen relacion en la Barcelona de los años veinte y treinta. Con frecuencia, se encuentran noticias en la prensa sobre la detención de un travestido o un varón con apodo de mujer, que se dedica al trapicheo con la “mandanga” el nombre que recibe en el barrio chino la cocaina. Mandanga chachi cuando es de mejor calidad y también cocó. Un producto que en los años treinta se vende muy cortado con bicarbonato o ácido bórico. El travestido, cuando tiene nociones de canto y baile, actua en locales del barrio chino; en caso contrario se dedica a la pequeña delincuencia, roba, vende papelinas de cocaina, se prostituye. Nada que no explicase Jean Genet en El Diario del Ladrón. La vida se hace dura en los años treinta, en plena recesión económica, y más aún para el mundo marginal, del que los travestis son el extremo más marginal y el barrio chino su refugio.

Tras el reportaje de Magda Donato/Eva Nelken, y al igual que sucedia con Flor de Otoño, no hay referencias posteriores a ese Miss Flor de Liss. ¿son la misma persona el que Aguirre conoce como Flor de Otoño y la Miss Flor de Liss que habla con Nelken? Imposible establecer esa relación con los pocos datos que he encontrado. 
La única conclusión es que el Flor de Liss de Nelken es un personaje más verosimil que el Flor de Otoño de Aguirre. De un travestido anarquista de acción, a un travestido cocainómano. Como hipótesis me inclino por Flor de Liss como sujeto real y Flor de Otoño, en tanto que travestido y peligroso anarquista,  como una broma que Pepe el de la Criolla le gasta al periodista.

 
 
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1. Herreros Martínez, Jorge: “Introducción a los motivos de José María Rodríguez Méndez en Flor de Otoño, Teatro: revista de estudios teatrales, 21 (2007), pp. 147-159 [Disponible en internet https://ebuah.uah.es/dspace/bitstream/handle/10017/10689/introduccion_herreros_TEATRO_2007.pdf?sequence=1&isAllowed=y]

2. Aguirre, José María: ¡Barrio Chino!, Mundo Gráfico, 1152 (1933), pp. 35-36.
 
3. Villar, Paco (2017):  La Criolla. La puerta dorada del barrio chino. pag. 126. Barcelona. Editorial Comanegra y Ajuntament de Barcelona.
 
4. Genet al Raval. Documental dirigido por Juan Cano Arecha.  Mallerich Films en coproducción con Televisió de Catalunya. 2014.
 
5. Donato, Magda: Nocturno en Barcelona. La Gandula (Ley de vagos y maleantes), Ahora, 1497 (1935), pp. 17- 21.