lunes, 12 de junio de 2017

Calle de las Tapias. Establecimientos comerciales durante el primer tercio del siglo pasado.


 
 
 
 
 Margaret Michaelis. 1932-34. AFB3- 144 GATCPAC. Calle de las Tapias. A espaldas de la fotógrafa se encuentra el Paralelo. Al fondo, la calle San Olegario.
 
 

Siempre fue una calle sórdida la calle de las Tapias. Era el lugar donde se encontraban las prostitutas más ajadas, las más castigadas por el paso de la vida, las más baratas. Su situación, en una cota por debajo del Paralelo donde desembocaba, favorecía la discreción tan útil en el negocio del sexo, si más no, en aquellos periodos en que el gobernador civil tenía que demostrar que estaba entregado a la represión del vicio. Bares minúsculos, pianolas desvencijadas, prostitutas que hacía muchos años que habia pasado la vida por ellas e invadiéndolo todo, un olor que era la suma de muchas pestilencias.

Decía José Esteban Vilaró que en los años treinta, la calle estaba poblada por sombras siniestras en los portales sórdidos y cruzada por gatos al acecho de roedores de cloaca.

Quizá hubo un periodo en que la calle ya que no más respetable al menos pudo parecer menos miserable, los años del taller Baldufa, sucediendo al baile de La Patacada, cuando los hijos de buena familia celebraban saraos y bailes de disfraces en plena calle Tapias. Pero eso fue a mediados del ochocientos, y ya, clausurado el taller, Tapias se abandonó a su destino canalla.

En 1935, a refubo del cierre de establecimientos de Arco del Teatro, pudo parecer, una impresión que duró pocos meses, que Tapias podía ser una calle que heredase la vitalidad del barrio chino, cuando, según cuenta Sebastia Gasch, en poco tiempo abrieron varios locales que le dieron cierto lustre, y ya en marzo de 1936, el Barcelona de Noche. El inicio de la guerra terminó con aquel simulacro de cierta prosperidad.




ESTABLECIMIENTOS DE LA CALLE DURANTE EL PRIMER TERCIO DEL SIGLO XX


 
ACERA DE LOS NÚMEROS IMPARES


1,bis. Meublé La Estrella. Relacionado con el número 2, bar Dominguez. Ambos propiedad de Dominguez Lanau, un aragonés que pocos meses antes del inicio de la guerra se traslada a Caspe, de donde era natural, para reponerse de una enfermedad. No fue una buena idea. En marzo de 1937, el comité de Bujaraloz lo acusó de trata de blancas, afiliado a la falange, confidente de la policía y otros tantos delitos, de gravedad extrema en aquellas fechas y aquel lugar. Fue detenido y a pesar de las declaraciones de varias personas de Barcelona y Caspe manifestando que el tal Dominguez era persona con unas ideas de izquierda, se le encarceló a la espera de juicio. En la espera y mientras permanecía encerrado, falleció por una hemorragia cerebral.


1,bis. En 1913, se abre La Cueva del Gordito, un local de aprendizaje de varietés, bar y restaurante económico. Me caben pocas dudas de que se trata de un negocio del popular Copernico Olver “El Gordito”   , alma de la academia de baile que en los años veinte surtió de una gran cantidad de “estrellas” a los locales del Paralelo y barrio chino, y que en aquellos años de éxito se encontraba en el número 60 de Conde del Asalto.

  

                                                        El Diluvio - 4 de septiembre de 1913.




                                                Papitu. 17 de septiembre de 1913. Reseña de La Cueva del Gordito.

1,bis. Dancing El Arco Iris (Anuario Riera 1936)



3. Fernando Pintado, en su novela Perico en las Ramblas, hace domiciliar en el número 3 de Las Tapias a la madre de Joan Rull, el activista de las bombas, confidente de la policía y responsable de la mayor parte de las bombas que explotaron en Barcelona entre diciembre de 1906 y mayo de 1907. Murió en 1908 por garrote vil en La Modelo a manos de Nicomedes Mendez, el que quería instalar un teatrillo en el Paralelo donde se escenificasen los ajusticiamientos.

3. Gomas higiénicas de Juan Marimón (Anuario Riera, 1936).



5. Barcelona de Noche. Situado en una antigua fábrica que a principios de siglo había albergado una fábrica de perfumes, Jabones de Tocador Renaud Germain. En 1931, arde la fábrica de ebanistería del primer piso.



El Barcelona de noche, era descrito por Sebastia Gasch del siguiente modo: La fachada, fria y desangelada, se asemejaba a la de una fábrica. Pero si el negro de la puerta permitía a uno penetrar en el establecimiento, porque lo atestaba un gentío imponente y a las doce de la noche ya no cabía en él un alfiler, uno de hallaba de improviso en un hangar inmenso y suntuoso. […] A mano derecha de esa gran sala rectangular había un bar lujoo, la mesa de juego y los lavabos. A mano izquierda el guardarropa. Cuatro arcadas enmarcaban los palcos situados en la parte alta del local. Las palmeras pintadas trepaban por las paredes e invadía el techo. ¿Palmeras hemos dicho? No del todo. Se trataba de unos árboles singulares. El tronco, de color azul y plata, era de palmera, en efecto. Pero las hojas eran de plátano y el fruto de cocotero. Sobre las paredes de color de naranja, una mano trivial había dibujado, además de los árboles curiosos, un papagayo y dos mujeres desnudas que se mecían en una hamaca y un trapecio de flores. 

Unas franjas a semejanza de la caoba -el “faux-bois” de los primeros lienzos cubistas- se encargaban de redondear la escenografía teatral. Una lámpara monumetal, de unn decorativismo muy 1925, colgaba del techo.

En el centro, una pista cuadrada con ángulos luminosos y cercada por unos gruesos cordones de “stand” de Feria de Muestras. Por entre las mesitas de madera y unos taburetes góticos, circulaban unos camareros con chaqueta blanca y las mujeres del guardarropa vestidas de seda negra... Pepe-el-de-la-Criolla paseaba su mirada de carnero degollado por esa fastuosidad de inferior calidad. Y,de vez en cuando, el cangrejero -¡Percebes, gambas, almejas!- nos recordaba que nos encontrábamos en el “Barrio chino”

 El local se había inaugurado el 18 de marzo de 1936. Meses antes, el encargado de La Criolla, José Marquez, el popular Pepe, había abandonado el local de la calle del Cid y junto a su mujer, Cayetana Hibrain como copropietaria y Saborit en la dirección abriría un establecimiento en la calle de las Tapias. Era el Barcelona de Noche. En la madrugada del 29 de abril de aquel mismo año, al mes y medio de la inauguración, Pepe era asesinado a balazos cuando entraba en el edificio donde vivía. Nunca se encontró al asesino y las hipótesis de su muerte fueron en varias direcciones. Tras la guerra, la sala de fiestas  por unos años cambiaría su nombre por el de La Nueva Criolla, pero esa parte no toca en el blog.




                            Las dos fotografías aparecen en la revista Crónica del 17 de mayo de 1936.



                                                     Ultima Hora. Anuncio de 19 de marzo de 1936.



En el mismo número hubo un kiosco de bebida, Kiosco Ramonet por su propietario Ramón Serra.

                                                                             Papitu. Enero de 1934.


                                                         Papitu. Febrero de 1934.  "el percal que hi concorre es chipén"





15. Bar de Joaquin Hurtado (Anuario Riera 1936).


19. Gomas higiénicas de Isidro Marimón (Anuario Riera 1936).




 ACERA DE LOS NÚMEROS PARES


2. Bar Dominguez. Ya lo hemos mencionado en el meuble La Estrella del número 1bis, al tratar del final de su dueño.


6. A mediados del siglo XIX, se celebraban los bailes de la sociedad  La Patacada y más tarde ocupó el local, el taller de la sociedad  Baldufa.

                                                                              Ball de La Patacada.


                                                         Taller La Baldufa. REvista Hispania, 1901.



Los cines Diana y Monumental con una entrada principal por la calle San Pablo, tenían una entrada secundaria por este número de la calle Tapias. 

                                      1935. Acceso a los cines Diana y Monumental por la calle de las Tapias.



En el Anuario Riera de 1936 figura el dancing y salon de baile, Paris La Nuit, en la guia telefónica se menciona en aquel año el dancing La Luna ¿mismo dancing? ¿uno al lado del otro?.


8. Una serie de fábricas:  Fábrica de confetti Albert (1907). Fábrica de lamparas Ramón Areu (1916). La fábrica de Ramón Areu aparece en el Anuario Riera de 1936. Fábrica de calzado José Dominguez, destruida tras un incendio en 1930.

 
 
 

10. En 1933, aparece en la prensa cuando en el taller de torneria de Enrique Font Sala, entran siete individuos que tras reducir a los que se encontraban trabajando, procedieron a destruir varios tornos y los trabajos de ebanisteria ya terminados que encontraron. Puede que se tratase de anarquistas del Sindicato de la Madera.
 
                                                                     La Vanguardia.  18 de febrero de 1933.





En el número 10, y aunque no tenga relacion con el blog no puedo por menos que recordarlo, hubo un incendio el 5 de septiembre de 1974. Iniciado en uno de los talleres de carpintería de la planta baja, el fuego se propagó al resto de la finca pereciendo 17 personas. Sirva este mínimo apunte para mantener viva la memoria de unos fallecidos del barrio chino.



12. La Moderna, gomas higiénicas. Anuario Riera 1936.


22. Juan Baque, gomas higiénicas. Anuario Riera 1936


 
En el extremo que daba al paralelo, a un lado el teatro Arnau, y en el otro El Tropezón.



                                                         Branguli. En el centro El Tropezón y a la derecha el Arnau.















miércoles, 7 de junio de 2017

La calle del Cid en los años de La Criolla

 
 
                                   Calle del Cid desde uno de los pisos de la calle Mediodía. Casas i Galobardes. Años treinta.  Primeros números de la calle.
 
 
 
Calle del Cid desde los últimos números de la calle. A la izquierda se abre la calle Berenguer el Viejo y el fotógrafo se situa cerca del Portal de Santa Madrona. Merletti.  IEFC. Años treinta.  En el número 14, el Bar Chino.
 
 
 
Durante los años veinte y treinta del siglo pasado, la calle del Cid no es solo, ni siquiera es sobre todo, la calle donde se encuentra La Criolla. Aún si hacemos abstracción de La Criolla, Cal Sacrista, La Taurina y las casas de dormir del patio interior de La Mina, aún sin todo ello, es una calle con personalidad suficiente para abrirse paso a codazos (y a navajazos) y reivindicar un lugar preeminente en el núcleo duro del barrio chino.

La Criolla y Cal Sacrista colocan la calle en la agenda de los burgueses deseosos de rozar por unas horas el universo de los hombres que se visten de mujer. Lo mismo que le sucede a aquella parte de la intelectualidad francesa que escribe cosas sobre transgresión y sexualidad; acuden a La Criolla para tomar apuntes de primera mano que vierten en libros que si por casualidad leyese y lograse entender cualquiera de los efebos de la calle, se descojonaría de la risa. El señorito medroso que hablaba raro mientras le miraba el paquete y que ahora escribe una colección de frases sin sentido.

Mientras esos burgueses y esos intelectuales entran en los locales de moda, la vida del barrio chino se manifiesta y ruge en la calle del Cid, indiferente al interés que causa en los pijos.


La calle del Cid, en los años veinte y treinta del siglo XX, son los antiguos edificios de fábricas de mitad del siglo anterior, reconvertidos para el uso de vivienda, llenos de murcianos, cartageneros, andaluces y gitanos (asi clasifica Francisco Madrid en un número de El Escándalo a los habitantes de las piezas en que los dueños de los edificios han parcelado las grandes naves industriales).

Durante el día, la calle, al igual que las otras calles de alrededor, es del mercado callejero que llena aceras y vía, y ciega los imbornales con restos de alimentos. A menudo, alguien, un ganadero que ha terminado su negocio, una persona de comarca que quiere echar un clavo antes de volver al pueblo, alguien que se escabulle de la familia entra en una de las tabernas, casi todas pequeños prostibulos, y tambien a menudo se convierte en noticia de prensa. Le pegan, o lo duermen echando un narcótico en la bebida, el resultado es que le dejan sin cartera y si tiene suerte no lo dañan demasiado.
 Mercado callejero en la calle del Cid. Años treinta. Autor desconocido. A la izquierda, las fincas de los números 1, 3 y 5. A la derecha, el número 2.
 

No es una calle plácida. En La Vanguardia, y excluyendo noticias de La Criolla, Can Sagrista y el albergue municipal, aparece en los primeros 36 años del siglo pasado alrededor de 800 veces. Y es una calle corta, la numeración municipal termina en el 16. Esa irrupción en las noticias de la prensa tiene motivos muy limitados, o bien la solicitud que hace alguna institución caritativa  de ayuda  para los necesitados que viven en la calle, o bien, y sobre todo, por reyertas en la calle o en las tabernas. Se apuñala mucho en la calle del Cid. Por lo general al incauto, pero también es una calle donde se producen ajustes de cuentas. A pesar de tanta noticia, casi nunca aparece el nombre del local en donde se produce el lance. Yo creo que todos los garitos son intercambiables. Un día hay una riña con heridos en una de las tabernas,  y al dia siguiente en otra de ellas. Las peleas de la calle del Cid llenan de usuarios la casa de socorro de la calle Barbará.

A media tarde, y ya hasta muy entrada la noche, despejada la calle del mercado, abren todos los establecimientos del negocio de la prostitución y del espectáculo y aparecen, es una de las peculiaridades de la calle, los travestidos que alternan el negocio de la carne con la venta de estimulantes, cocaina sobre todo.
 
 
                                                               La Rambla. 18 de septiembre de 1933. Dibujo de Santsalvador.
 


                                   Detenidos en la calle del Cid por dedicarse a la venta de cocaína. el Dilluvio. 1933.



        En el transcurso de una redada policial, son detenidos 8 "invertidos" en una casa de la calle del Cid. La Vanguardia. 1924.


 
Envolviendo todo ello, un hambre de años y una miseria sin fondo, con mucha gente desesperada. Hay quien perece en la calle y el forense certifica una muerte natural por consunción, vale decir, por no haber comido en días, y hay quien intenta vender a su hijo recién nacido por una cantidad que le permita alejarse de Barcelona. Pero sobre todo, se muere por enfermedades infecciosas. No es de extrañar, a la falta de alimento, se suma el hacinamiento y la falta de condiciones higiénicas en los pisos.
 
 
                                                                                La Vanguardia. 12 de febrero de 1925.
 
 
 
En una conferencia del año 1935 que imparte el concejal Bausili se nos dan datos sobre la mortalidad en el conjunto de Barcelona y en varias de las calles del barrio chino por enfermedades infecciosas y contagiosas. La tasa de mortalidad en 15 años por tales causas en el conjunto de Barcelona se establece en el 9.15%;   uno de cada once barceloneses morirá de infección en un periodo de 15 años, mientras en la calle del Cid entre  los habitantes de los números 2 a 8 y 7, la tasa se multiplica por  6 y supera el 50%. Más de la mitad de los habitantes de dichas fincas morirá de enfermedad infecciosa en 15 años (semanario Després. número 41. 27 de julio de 1935).

Relaciono los locales de los que he conseguido información. La Criolla la traté   aquí y aquí;   Can Sacrista   aquí;  La Taurina,   aquí;  y las casas de dormir del patio trasero de La Mina,  aquí. Hoy le toca al resto.


CALLE DEL CID. ACERA DE LOS NÚMEROS IMPARES
 
1. -Casa Enriqueta. Prostibulo. 1925 (1)
  
   -Taberna de Juan Esplugas. Anuario Riera 1934 y 1936. Puede que se trate del mismo establecimiento que el anterior.
 
3.  -Hasta 1853 hubo una escuela pública que en aquel año se trasladó a Arco de Cires, 5. Dicho quede a efecto de inventario.
 
   -La Valenciana. Prostibulo. 1918. En 1934, se traspasa un bar-taberna en el número 3 y se menciona que el establecimiento dispone de 9 habitaciones amuebladas, lo que me hace suponer que lo que se traspasa es un prostíbulo. En el Anuario Riera de 1934, en dicho edificio aparece la taberna de Maria Molina. Como en el número 1, puede que todas las noticias hagan referencia al mismo local.
 

Branguli. De una serie sobre el barrio chino en la inmediata postguerra. Es la serie que mejor permite hacerse una idea de los edificios de la calle en los años anteriores a la guerra. En esta imagen, los primeros números hasta su final en la calle Mediodía.  Aparecen tapiadas puertas y ventanas. Fue una calle dañada por los bombardeos de la aviación italiana y se ha tapiado la entrada a varias fincas para impedir accidentes por caída de cascotes.



 
 
5. -La Rubiales. Prostibulo. 1918.
 
    -En los años 1924-25 hay un taller de reparaciones de carrocería de vehículos Ford
 
   -En 1933, el ayuntamiento aprueba una partida para alquilar y adecuar los bajos del edificio a los efectos de habilitarlo como refugio para indigentes. En 1934 aún no está operativo. Aparece el número de telefono del refugio en la guia telefónica de Barcelona de 1936.
 
 
                                                                    La Vanguardia.  3 de septiembre de 1925.
 
 
 
7.   -Fábrica de conservas del sr. Morlans (1923)
 
      -Bar Internacional (propietario Celedonio Arias). Anuario Riera 1934. Me resulta poco creible un bar que se llame Internacional en la calle del Cid, cuando en los años treinta y a pocos metros, en el cruce de Arco del Teatro con Montserrat, hay otro local del mismo nombre y sobre cuya existencia no cabe la menor duda. Quizá se hayan confundido los del Anuario Riera.
     -Café Catalán. Aparece en una nota de El Diluvio en 1929 que informa del acuerdo favorable a la reapertura del local. Como en el caso del Bar Internacional, no tengo nada claro que la razón de la aparición de este establecimiento en la calle del Cid 7 no sea otro que un error en la confección de la noticia.

El uno de abril de 1933, frente al número 7, tiene lugar una pelea en cuyo transcurso es apuñalado y muere  un marinero irlandés.  Pepe "el Tiñoso" temeroso del efecto de los rumores que le señalan como autor de la muerte, huye a Francia  donde permanece por un año. Al regresar a Barcelona, es detenido.  En abril de 1936,  se celebra el juicio por la muerte del marinero que termina con la absolución de Pepe "el Tiñoso". Antes, manifestó su enojo porque la prensa lo llamaba "Bisoño" cuando todos sabían que su alias era "Tiñoso",   que ya estaba bien de tanto equivoco.  Durante el juicio, a la pregunta del fiscal de  por qué se había confesado culpable de la muerte del marinero en comisaria,  dijo que harto de que le pegasen y como estaba enfermo y le daba lo mismo, confesó ser autor de la muerte, pero que era mentira. 
Perez de Rozas toma una fotografía de Pepe "el Tiñoso". Un  hombre con aspecto de exhausto.
 
                                                                 Perez de Rozas. 3 de abril de 1936. Pepe "el Tiñoso".

9. -Siempre Alerta, establecimiento de gomas higiénicas. Lo conocemos por una fotografía de Margaret Michaelis que cabe datar entre 1932-34. Inaugurado en 1930.


 

                                                                                          Papitu. 1930

 
                                                                                 Margaret Michaelis. 1932-34
 




Margaret Michaelis. 1932-34. Se ve la finca número 7, con su anexo de planta baja en donde se encuentra Cal Sacrista y el inicio del número 9. Entre ambas, la calle Perecamps. El resto son los patios del número 12, que es la parte posterior de La Mina,  y en la pared del número 10, ya medio borrado, un anuncio de la Criolla.
 
11.  -letra A – Lechería de Francisco Porta. Anuario Riera 1934 y 1936. Barbería de Pedro Barbudo en el Anuario Riera de 1936.


         -letra C – Carbonería de Manuel Morales. Anuario Riera 1934 y 1936.

         -letra D - Bodega de José Mascuñá. Anuario Riera 1934 y 1936.

         -letra G - Gomas higiénicas de Simeón Peris. Anuario Riera 1934 y 1936. Se encuentra también en un anuncio de L'Esquella de la Torratxa de 1932 con su nombre comercial: Gomas La Holandesa.


                                                                               Esquella de la Torratxa. 1932
 



ACERA DE LOS NÚMEROS PARES.

2. -letra E. Trapería de Ramón Muruve. Detenido en 1927 por receptación de objetos robados.
                                                                           La Vanguardia. 1927
     
     
     
4. -Comestibles Juan Martín. Anuario Riera 1934 y 1936.


8. -La pintora. Prostibulo. 1918.

    -Prostibulo en planta baja. 1925.

    -Bodega de Juana Jimenez. Anuario Riera 1934 y 1936.

    -Bodega de Pascual Montes. Anuario Riera 1934 y 1936. Una de los dos bodegas  debe de ser La Taurina.

 
              Las personas sentadas en la calle están en la entrada del número 8. Más allá, La Criolla. 1934-36. Autor desconocido.


 

10 - La Valentina. 1918.


      - Prostíbulo en uno de los pisos, por encima de La Criolla. Aparece en 1933 en la crónica judicial.


                                                                              La Vanguardia. 1933.
 


12.   - Aparte de las casas de dormir, aparece un almacén de vinos de Jaime Busquets. Anuario Riera 1934 y 1936.
 
12, bis   -Bodega de Vicente Salvador. Anuario Riera 1934 y 1936.

14, - Bar de Manuel Bueno. Anuario Reira 1934.
      -  Bar de Juan Guilera. Anuario Riera 1936.
 
       - Bar Chino. En la esquina con Berenguer el Viejo.
 
 
                                                   Josep María Sagarra. Años treinta. Esquina de calle del Cid con Berenguer el Viejo.
 
 
 

16.    -Talleres Petit, maquinaria.
 

                                     Branguli. Inmediata postguerra. Calle del Cid. foto tomada desde el Portal de Santa Madrona.
 
 
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(1) Albert Domenech. Topografia de la prostitució a la Barcelona del final de la Restauració (1918-1931). Relaciona los prostibulos anunciados en tres guias nocturnas de Barcelona de los años 1918, 1925 y 1931). Todas las indicaciones de fecha de prostibulo en esta entrada están sacadas del ensayo de Albert Domenech.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Arco de Cirés. Establecimientos comerciales en los años veinte y treinta.

Fotografías de la entrada a la calle de Cirés  a través del arco que se abría entre Conde del Asalto/Nou de la Rambla y Cirés.
 
 
                                                        Casas i Galobardes. Años veinte/treinta. ANC.
 
 
                                                                     Casas i Galobardes. 1930
 
 



                                                  Branguli. 1939-42. Entrada al Arco de Cirés por Conde del Asalto.

 
 
                                                            Branguli 1939-42. Entrada desde Conde del Asalto.
 
 
                                                                         Branguli 1939-42. Vista desde Cirés
 
 
 
Arco de Cirés, o Cirés, fue una de las calles del barrio chino. Al igual que sucede con la calle Mediodia con la que cambiaba su nombre en el punto conocido como las cuatro esquinas, nada queda de ella, sepultadas ambas por la avenida Atarazanas.
Una calle estrecha, sucia, corta a la que se accedía a través del tunel del Arco de Cires que la comunicaba con Conde del Asalto. Una calle que desde la mañana y hasta la caída de la tarde tenía el espacio público ocupado con paradas callejeras de frutas y verduras, un mercado callejero donde las gentes del barrio chino se abastecían de alimentos. La parte trasera del número 57 de Conde del Asalto se abría a la calle de Cirés, y desde el balcón del segundo piso del inmueble, Casagemas, el pintor amigo de Picasso, tendría una inmejorable vista del bullir del barrio chino.
 
                                                           Picasso - Retrato de Casagemas. 1900-01.
 
 
 
No era muy saludable vivir en Arco de Cires, y no me refiero con ello a la circunstancia de ser con frecuencia -Victor Balaguer a mitad del siglo XIX dice que es conocida como calle de las barallas- un lugar donde se dirimian desencuentros a navajazos. Cuando aparece Cires en la prensa de la época, por lo general es a causa de una pelea en donde uno de los contendientes ha tenido que ser trasladado al dispensario de la calle Barbera para que le zurzan el costurón que le ha hecho su rival con una navaja. Cuando no son las peleas, lo que hace asomar el nombre de la calle a un periódico es la noticia de una multa con la que se sanciona a algún establecimiento de comidas por servir alimentos en mal estado, o también como una de las calles que aparece en las estadísticas que durante el primer tercio del siglo pasado señalan que las calles del barrio chino tienen una mortalidad que multiplica la del resto de calles de la ciudad. En Cires, también en el resto de calles del barrio chino, se muere mucho más que en el resto de zonas de barcelona por enfermedades infecciosas. El hacinamiento, el mal estado de las viviendas, la comida en mal estado y en poca cantidad, el frio del invierno, el sentimiento de haber llegado al fondo de mucha gente vencida, todo ello influye en un estado personal favorable a la proliferación de gérmenes.
Despres - 27 de julio de 1935. Porcentaje de muertos por enfermedades infecciosas y contagiosas en el conjunto de Barcelona y por inmuebles. La flecha señala la mortalidad en varios edificios de la calle ´Cirés. Un 250% más alta que en el conjunto de Barcelona.
 
 
 
Una de las peculiaridades de las agresiones que se producían en Cirés, es que el agresor siempre era un desconocido y el agredido ignoraba de quien se trataba y a santo de qué le habían dado una puñalada. Otra cosa no tendrían pero había una solidaridad entre los humildes que les llevaba a cerrar filas ante los agentes de la autoridad. Ya se encontraría el herido con ese desconocido agresor en otro momento y ya veríamos que cuentas se saldaban.
 
 La Vanguardia - 17 de octubre de 1923. Una mujer a la que no conoce e ignorando el motivo, le pincha en el hipocondrio, o sea que iba buscando el corazón.

 
Cires, Mediodía, Arco del Teatro, Cid, calles que inspiraban un sentimiento de fascinación entreverado de asco a los burgueses y también a los ciudadanos progresistas. En las reflexiones escritas  sobre el interés de que se abra la vía B del plan Baixeras entre Muntaner y el  Portal de la Pau,  tras  las disquisiciones sobre la mejoría higiénica que supondrá la apertura, se trasluce -y a veces se expresa sin paliativos- que lo que se quiere eliminar es lo que llaman invertidos, viciosos, drogadictos y delincuentes. Gente en su mayoría de una piel más cetrina de lo usual en Barcelona, venida desde el sur de la península a rebufo de la necesidad que las industrias de Cataluña tienen de más brazos. 
No hallaremos en Cirés cabarets o salas de espectáculo o cualquier otra modalidad de locales de ocio exceptuando las tabernas. Claro que en ninguna de las calles del barrio chino (del cogollo del barrio chino, las calles que delimita el poligono formado por Conde del Asalto, Ramblas, Portal de Santa Madrona y Paralelo) hubo salas de fiesta. No me olvido de La Criolla, Cal Sacrista, la Taurina o el Villa Rosa. Los que cito fueron los locales que abrieron o se abrieron para sectores marginales de la sociedad. En unos casos, La Criolla, Cal Sacrista, los homosexuales de los primeros decenios del siglo pasado se protegieron de la moral imperante y de las normas legales en locales del centro del barrio chino, y en los otros, la gente del bronce oía tocar y bailar flamenco. Ambos, homosexuales y gitanos, grupos a los que la sociedad rechazaba y aislaba en guetos. Cosa distinta es que con los años, la burguesía catalana llegara a apreciar el punto de emoción que causaba visitar los locales que menciono y se llenaran de gente, pero eso fue en una segunda fase. Las salas de fiesta, las taxi girls,
los teatros, los cabarets estuvieron en otras calles. En Arco de Cires, y en el resto del barrio chino, a lo sumo se proporcionó la clase de tropa para esos otros locales.
 
Quizá la persona más relevante de Arco de Cirés fue el boxeador Antonio Valero que con sus triunfos llenó de orgullo a sus convecinos. Los habitantes de la calle salian a festejar con gritos cada una de las victorias de su campeón  Antonio Valero
 
 
En Arco de Cires, encontramos el mismo tipo de locales que en el resto de calles. Con un tropismo por los ropavejeros. Está la familia Cuende, que tiene otro local en Arco del Teatro, pero hay varios más que se dedican al negocio de comprar y vender ropa usada. De la mayoría de establecimientos no hay información. Tabernas, carnicerías, carbonerías que aparecen y desaparecen y no dejan huella.
 

Arco de Cirés. Establecimientos comerciales
 
 
Números impares
1. Trapería de García Soria (1924-1936). Como siempre, coloco los años extremos en los que encuentro información del establecimiento.
De vez en cuando García Soria aparece en la prensa, detenido por haber encontrado la policía armas en su trapería o por compra-venta de material que sugiere un robo previo.
3. La Viña de Gelida, taberna. Especialidad en caracoles y pescadito frito (1929).
 
 
                                                           El Diluvio - Abril de 1929.
 
 
9. José López, profesor de contrabajo y saxofón (1930).
15. Carbonería (1918).
       Legumbres cocidas "La Conca" (1920).

 
 
 
Números pares

2. Carpintería de Solá Pla (1936). En uno de los pisos del inmueble Pedro Cardona, profesor de música imparte lecciones de trombón y bajo (1930).
6. Tienda de pesca salada (1926). Narciso González, profesor, como el del número 2, de trombón y bajo (1930).
10 Taberna "A Can Llorenç" (1920).
      Bar de Pedro Juliá (1929).
 
      Taller de relojería de'l "obrero" de Pascual Lozano (1932).
 
                                                           El Diluvio. Abril de 1929
 
 
 
           
12. Vaquería de Juan Cot (1908)

14. Colmado Ramos (1934).

16. Carnicería (1924).

18. Compra venta de ropa usada "La Universal" (1911-1932). Una de las tiendas de la familia Cuende. La otra tienda, dedicadas ambas a la misma actividad, "El Arco Iris", se encontraba en el número 26 de Arco del Teatro. En 1911, los hermanos Pablo y Pascasio tuvieron sendas traperias a lado y lado de la calle, a tocar de  las cuatro esquinas, en los números 18 y 15.
                                                     Esquella de la Torratxa. 1932
 
 

Ya en los números 18 y 15 termina la calle que desemboca en las conocidas como cuatro esquinas.
 Las cuatro esquinas

                                             La calle de Cirés desde las cuatro esquinas. Josep Domínguez, 1932.
 

 

miércoles, 22 de marzo de 2017

Agencias de varietés en Conde del Asalto/Nou de la Rambla en los años treinta.




                                                   Dibujos de Arteche en Última Hora. 18 de marzo de 1936



Si hacemos el ejercicio mental de considerar el barrio chino canónico -el que se encontraba dentro del área que delimitan las calles Conde del Asalto, Ramblas, Portal de Santa Madrona y Paralelo- como un enorme cuerpo social donde la presión evolutiva ha terminado por asignar a cada calle una especialización,  al igual que sucede con los seres vivos donde cada órgano tiene una función principal, bien que haya funciones distribuidas entre varios órganos y aún alguna de ellas se expresa en todos los órganos, a la calle Conde del Asalto/Nou de la Rambla le correspondería como principal función la de almacén que surte a todas las salas de espectáculo, cabarets, bares con tanguistas, teatros y también a las personas que viven de la calle y en particular de conseguir la atención de quienes van en busca de un cuerpo y frotarse con él un rato.

En Conde del Asalto se visten, las vedettes seleccionan las boas y las plumas que lucirán en su espectáculo, y todas -y todos- se maquillan, se cuidan el cabello, compran zapatos y sombreros de artista,  y sobre todo aprenden a bailar, cantar y actuar. Ni que sea, como así sucede en la mayoría de casos, al mínimo nivel de aprender unos pasos de baile. El  suficiente para abastecer de carne humana la numerosa cantidad de locales donde el negocio consiste en poner en lo alto de un escenario a varias chicas del barrio chino con la menor cantidad de ropa que permita la censura, dando cuatro pasos de baile y, cuando es posible, cantando.

Son las agencias de varietés las encargadas de dar a esa tropa el mínimo baño de habilidades artísticas que les permita desenvolverse con mayor o menor soltura en las sala de espectáculo. Si bien, hasta donde tengo visto, todas las agencias tienen el personal preciso para sar salida a cualquier inquietud artistica de sus alumnos, baile, canto, incluso tocar uno u otro instrumento músical, bastantes de entre ellas se especializan en determinada dirección. También son conocidas como academias de baile, aunque desde fuera el nombre de academia de baile pueda llevar a equívoco con otro negocio, el de la tanguistas, o entrenadoras de baile, que ofrecen por poca cantidad de dinero la posibilidad de bailar con ellas.

Hablemos de las agencias de varietes. Se decía que en Conde del Asalto, durante los años treinta en cada portal había al menos una agencia. He conseguido encontrar la localización de varias, no de todas, probablemente ni de la mayoría. Mis pesquisas han consistido en el vaciado de los Anuarios Riera-Bailly de 1934 y 1936, la Guia Telefónica de 1936, el Anuario Musical de España de 1930 y lo que he encontrado en la prensa de los años veinte y treinta, en particular Ultima Hora de ERC que durante un tiempo estuvo tratando la calle Conde del Asalto, y la revista Mirador  muy interesada de vez en cuando en las agencias de varietés. He encontrado 26 agencias que funcionan en los años treinta.  Descarto las agencias que he encontrado en otras calles, Guardia, Lancaster... Son pocas en número.  Al peatón que por las tardes recorriese la calle, debía de llegarle desde las academias de baile, el sonido de las castañuelas, el repiqueteo de los tacones en los tablados, la voz que se iba ajustando al compás que le marcaba la guitarra.  

No habiendo encontrado quizá ni a la mayoría de ellas, creo que no me he dejado ninguna de las más reputadas, las de más nombradía. Asi, que veamos. La relación es de las academias de varietés operativas en los años treinta y ubicadas en la calle Conde del Asalto


CONDE DEL ASALTO. Acera de los números pares.

4. Academia de varietés de Ramón V. Tragán. 1º piso.  Tragán en sus ratos libres era letrista. Mano a mano con Joan Viladomat, Viladomat componiendo y Tragán escribiendo la letra, sacaron una sardana de mucho sentimiento "Catalunya plora".

4. Academia de baile de Rafael Parellada. Rafael Parellada, compositor y músico, aparece como director de orquesta en algún espectáculo del Eden Concert.


6. Al cerrar el Bar Bobino en 1931, la planta baja del edificio lo ocupó otro local, el Bar Harem y en el piso superior se instaló la academia de baile de Nieto de Molina y Pascual Codes.


42. Academia de varietés Reyes-Quiroga. En el entlo. 2ª. Vicente Reyes, gran bailarín, y Manuel Quiroga, compositor.
   
 Vicente Reyes. Estudio sobre la  colección fotográfica de Vicente Reyes - Autora: Anna Bertran Morancho.  http://www.iefc.cat/pdf/colleccio-vicente-reyes-anna-bertran.PDF
 


42. F. Morales. Especialidad en bailes españoles y de "claquet". Escuela de baile acrobático y cultura física.

                                                                        Revista Tarari. 1934.
 
 
 
48. Academia de varietés de Francisco Codoñer "Lito" y Mercedes Belenguer. Ambos eran compositores y Mercedes una buena letrista. Tras la guerra, "Lito" compuso una canción "Mi casita de papel" con letra de Mercedes, que tuvo gran éxito interpretada por Jorge Sepulveda.

                                                                           Francisco Codoñer
 
 
 
 
 
58. Academia de varietés de Vinicio y Miguel Jó. En el pral. 2ª.  En el mismo local, habían habilitado una oficina como representantes de empresas teatrales y varietés con el nombre de Sangar artistic.
 
Lucio Demare era uno de los miembros del trio de tanguistas  Irusta, Fugazot, Demare. En la fotografía, flanqueado por los dos dueños de la academia.  Revista Tararí. 1934.
 
 
                                                                                Tararí. 1934.


                                                                                             1934

                                                                                          1934
 
 
60. La academia de varietés de Copernico Oliver "Gordito". Por su academia pasaron Raquel Meller y la Chelito. Eran tantas las que llamaban a la puerta de Gordito, que contaba para dar clases con varios pianistas y maestros de canto. Sus clases sirvieron para colocar a cientos de chicas de buen ver en los locales del Paralelo. En 1919, aparece Gordito como director artístico de Gran Infern, el music-hall de Marques del Duero, 71. Caía bien a los periodistas, que lo retratan como una persona jovial, de corta estatura y con un abdomen prominente. En los años treinta, obtuvo una plaza de telegrafista en Zaragoza y cerró el local.
                                       La academia de Gordito. Probablemente en los inicios.
 
 
60. Academia del trio Lara. Enseñaban a bailar y producían las coreografías de varias de las compañias de varietés que recorrían España.

Edito: Enrique R. de Lara autor del magnífico blog Trio Lara - Los colosos del baile (Trio Lara - Los colosos del baile) dedicado a la historia del famoso trio de baile español, me señala en un amable correo que le agradezco, que la academia se llamaba Academia Lara y que se fundó en el número 89 de Conde del Asalto en donde se mantuvo activa hasta el año 1977.

68. En el principal se encuentra la academia del maestro de música Kadu. En el Lyon D'or anuncian su actuación como maestro de varietés en anuncios del año 1935.
                                                                           Noviembre de 1935. El Diluvio.
 
 
76. Academia de varietés de José Albelda. Pral 2.

80. Academia de música del maestro Sanmartí. 1ª piso.

80. Academia de varietés Gandia.

84. Vicente Fornés. Maestro de música. Pral. 2ª

 
88. Academia de varietés de Ferriz y Díaz.

 
92. Academia de variedades La Colosal, del maestro Viladomat. Un grande. Compositor de éxitos como el Fox-Trot de Las Campanas o el Tango de la Cocaina. Cuenta Passarell que en los años treinta languidecía el negocio de su academia, atraídas las aspirantes a bailarina de cabaret o de teatro de varietés al más interesante porvenir de actriz de cine. También de alguna sardana.
 
                                                                 El maestro Viladomat.


 Viladomat en su academia dando una clase a la chica de su izquierda (porque la que está de pie es la madre de la artista y la que se encuentra a la derecha de Viladomat la hermana fea de la artista, supongo. El varón que mira sonriente al fotógrafo debe de ser el amigo de una de las tres. Por la cara de contento,  de la artista que es la más atractiva).  Revista Mirador n.114.  1931
 
 
 
 
                                                                         Tango de la cocaína.
 
 
 
 
Acera de los números impares.
 
 
23. Academia El Couplet Moderno de Joaquín Zamacois. Gran compositor de couplets, alguno cantado por Raquel Meller. Zamacois fue profesor del Conservatorio del Liceo y más tarde director de la Escuela Municipal de Música de Barcelona (desde 1949, Conservatorio Superior Municipal de Música de Barcelona).
 
                                                                  Raquel Meller cantando Nena de Zamacois. 
 
 
 
 
39 y 41. Academia de varietes Camprubi. Entlo 1ª.
 
 
53. Rafael Vega, profesor de baile. Bajos.
 
 
 
 
 
55. Academia de varietés Barceló.
 
 
73. Academia de José Albelda. Entlo.
 
 
87 y 89. Academia de baile Ducal. Bajos.
 
 
87. Academia de varietés Antonio Alcaraz.  
 
 
89. Academia de baile "Lara" que habíamos visto en el Anuario de Riera de 1936 en el número 60, pasó más tarde al número 89  donde continuó desarrollando su fecunda labor en favor del baile español hasta su cierre en el año 1977.
 
 
89. Academia de varietés Pedro Torres. Pral. 1º.
 
 
91. Academia de varietés Carrasco.  Bajos.
 
 
95. Academia de varietés Llanos y R. Laka.
 
 
103. Academia de varietes de Ramón Laca. Sospechosamente parecido el nombre al de la academia del número 95 (R. Laka). La academia del número del 103,  aparece en el Anuario Riera de 1934.  R. Laka del número 95 aparecía en el Anuario Musical de España del año 1930