domingo, 17 de mayo de 2015

Surtido variado: El sindicato de inválidos del Villa Rosa. La serpiente de la calle Perecamps que mama del pecho de una madre. Un miliciano furioso en el Gambrinus.


Durante la guerra, el Villa Rosa de la calle Arc del Teatre 3, fue confiscado por la UGT y convertido en la sede del Sindicato Peninsular de Inválidos. En su mayoría,  personas con cojera.  Los ciegos  ya tenían su Sindicat de Cecs de Catalunya,  con la sede social en el Passatge de la Pau 7, desde 1935.
Los inválidos españoles de la zona  que se mantuvo  fiel a la República,  formaron dos sindicatos en 1936. El que he mencionado,  radicado en el local del Villa Rosa y  formando parte de la estructura de la UGT,  y  el Sindicato Único de Inválidos con sede en Alicante, afiliado a la CNT.  

La tarea fundamental del sindicato de Barcelona consistió en gestionar el acceso a un trabajo remunerado para sus afiliados. Así, se conoce una petición al Sindicato de Comercio que acepta conseguir trabajo para 30 de los miembros del sindicato de inválidos.

En la asamblea celebrada el 15 de noviembre de 1936,  se produce un debate entre dos sectores del sindicato. Uno, liderado por Juan Aljama propone manifestarse en defensa de sus intereses. El otro, cuyo portavoz es Antonio Muriana, considera que en periodo de guerra  la manifestación tendría un carácter contrarrevolucionario.  Esta segunda posición es apoyada por el presidente del sindicato, Angel Ruiz, y finalmente se rechaza la manifestación.

En junio de 1937, el sindicato de inválidos remitió a la dirección general de Sanidad y Asistencia Social de la Generalitat a cuya cabeza se encontraba  Felix Marti Ibañez, una petición para terminar con el ejercicio de la mendicidad por parte de algunos inválidos. Se trataba de cubrir con inválidos las  plazas de puestos subalternos de la administración dejados vacantes por la marcha al frente de los funcionarios.   La respuesta de Felix  Marti no fue del agrado del sindicato,  y se comprende  el desencanto.  Remitía Felix Marti la adopción de medidas favorables a los inválidos al momento futuro en que la guerra  se inclinara en favor de los republicanos.

No está de menos en este punto recordar el texto que sobre ajedrez escribió Felix Marti  que rescatara Cabrera Infante en su Vidas para contarlas: : “Darle jaque mate al rey opuesto en ajedrez equivale a castrarlo y devorarlo, haciéndose los dos uno solo en un ritual de homosexualismo simbólico y comunión canibalística, respondiendo así a los remanentes del complejo de Edipo infantil”. Anda, a ver quien da más.
Lo mio, quede todo dicho, es más envidia de Felix Marti que otra cosa. Hay fotos de Felix Marti Ibañez en su exilio en New York, al lado de Ava Gardner. 



No he conseguido encontrar fotografías de la entrada al  Villa Rosa con cartelería del sindicato. Valga esta otra imagen del sindicato de ciegos para ilustrar el punto. 




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Un marinero mata a una serpiente en unos almacenes de la calle Peracamps a la que  hace responsable de la desnutrición de una niña de cría que vivía con su madre en la calle Mina, cerca de los almacenes.  El marinero no se limita a matar a la serpiente sino que acude al juzgado para denunciar a un médico que se negó a certificar que la causa del trastorno de la niña era que por las noches, la serpiente se llegaba hasta donde se encontraba la niña y mamaba del pecho de la madre  al tiempo que  colocaba la cola en la boca de la niña para que no llorase. 
La noticia la publica La Voz de Madrid en su edición del 23 de agosto de 1932. 






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 La última noticia atañe al Antic Gambrinus del Portal de Santa Madrona 6. En abril de 1937, un miliciano  que procede del frente, entra en el local, en aquellos años un dancing,  en estado de embriaguez. Sus compañeros intentan desarmarle con tan mala fortuna que el miliciano ,molesto y forcejeando con ellos, lanza una bomba de mano en el local.  Resultaron heridas siete personas a las que hubo que atender en el dispensario de la calle de Barbará. Dos de ellos, heridos de gravedad pasaron al Hospital Clínico.
En la noticia de la Vanguardia del 29 de abril de 1937 en que se da cuenta del hecho, no aparece el nombre del local. Un “danzing” de la calle Portal de Santa Madrona. No es hasta el mes siguiente en que conocemos que se trata del Gambrinus  y que el miliciano se llama José Farah





                                                       La Vanguardia 29 de abril de 1937
                                                          

                                                        La Vanguardia 20 de mayo de 1937








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