domingo, 6 de diciembre de 2015

Danzad, danzad, malditos: Los maratones de baile en la Barcelona de los años treinta.




                    Chicago. Año 1937. Maratón de baile. Fotógrafo: Bernard Hoffman. LIFE.



En 1969 se estrena la película They shoot horses, Don´t they? del director Sydney Pollack que en España se lanza con el nombre de Danzad, danzad, malditos. La película se basa en la novela del mismo título de Horace McCoy que transcurre en los USA de los años de la depresión económica de 1929. Unos años en los que el cierre de buena parte de las industrias y una serie de malas cosechas en el Medio Oeste, fueron la antesala a una situación de indigencia y hambre que afectó a millones de norteamericanos.

La historia que narran novela y película sucede en una sala de espectáculos de una ciudad californiana donde un grupo de señalados por la mala suerte compite en un maratón de baile. Los maratones de baile fueron una modalidad de espectáculo que creció al amparo de la desesperación y el hambre que causó la depresión económica. El objetivo, la finalidad del maratón, es bailar más tiempo que el resto de parejas, de modo que al final una gane a todas los demás al quedar sola en la pista por agotamiento de los demás participantes y se lleve un premio en metálico.

La película consiguió el Oscar al mejor actor secundario. Jane Fonda tocada por la gracia es la pareja de baile del siempre soso Michael Sarrazin. La historia llega a su final cuando las dos parejas de baile que continúan danzando conocen que el premio en metálico es una engañifa porque los organizadores descontarán del monto total el coste de la alimentación, ropa, asistencia sanitaria y alojamiento de modo que el importe quedará convertido en nada.
No continúo con la historia de aquel maratón de baile para no descubrir el final a quienes no la conozcan. Nada bueno, como cabe suponer.

Barcelona, y durante aquellos mismos años en los que transcurre la historia de película y novela, también tuvo sus maratones de baile. Los organizó alguien que se hacía llamar Cavalieri Mucci. Se celebraron en el Teatro Olympia, en los años de 1931 y 1934. Al del año 1934, lo titularon Marathon Dance Sprint.

En aquellos años, el Olympia es la sala de espectáculos más grande de Barcelona. Cuando se llena caben 6.000 espectadores. El cavalieri Mucci no ha escogido mal el lugar para el espectáculo teniendo en cuenta que su objetivo es llenar el aforo  mientras las parejas concursantes se arrastran por la pista. Entradas, propaganda, patrocinadores, son una fuente de dinero que va al bolsillo de Mucci.

El cavalieri sabe que para que el espectáculo dure días y más días, es decir, para que durante el mayor tiempo posible le llene los bolsillos, necesita que nada se deje a la improvisación. Y la mayor de ellas, es depender de las evoluciones de unos bailarines espontáneos que se retirarán del concurso cuando el cansancio haga mella en ellos. Así que tiene contratados a varios bailarines que ha ido seleccionando en sus viajes por Europa.

El Olympia permanecerá abierto dia y noche y quien quiera disfrutar del espectáculo de varias parejas arrastrando los pies por la pista, tendrá que pagar las dos pesetas que cuesta la entrada. Salpicando el lento movimiento de los bailarines por la pista, de tanto en cuando se salpimenta la acción con algún concurso. Empresas patrocinadoras, dan premios a quien cante mejor o baile claque o lo que se les ocurra. 


                                  Anuncio en La Vanguardia. 22 de octubre de 1931



¿Qué sabemos del caballero Mucci? Sempronio nos dice como es: alto, con el pelo magníficamente planchado. De smoking parece un concertista. Sabemos quien es sin necesidad de Sempronio. Un jeta.

En el maratón de baile de 1931, Mucci acude a Barcelona con un plantel de bailarines de lo más granado.

Uno de ellos es un viejo conocido de los barceloneses, el italiano Ferrari que en los años veinte participó en los antecedentes de los maratones de baile, los concursos de resistencia. Con Ferrari, Mucci tiene a Boby Sugar y su pareja la dulce sueca Helline, el campeón de Canada, Ludovics, y su pareja la parisina Hugette. Esos eran los triunfos del caballero.

El resultado es previsible, las parejas españolas van sucumbiendo. Cuando desiste la última que queda, la formada por los diminutos hermanos Muñoz (dulce, diminuto, son calificativos de Sempronio) a las cinco de la madrugada, el público enardecido de fervor patriótico invade la pista y acusa a los bailarines internacionales de haber hecho la vida imposible a los hermanos Muñoz. Tiene que salir la hermana Muñoz para calmar los ánimos y confesar que ambos están agotados y no pueden más. Se da por campeones a las parejas internacionales. Tampoco se trataba de agotar la resistencia de los miembros de la cuadra Mucci.



     Branguli. Maratón de 1931. Acaba de empezar el concurso. Llevan 0 horas bailando. ANC




                           Branguli. Maratón de 1931. Prueba de resistencia. ANC.




                Branguli. Maratón de 1931. Dormitorio de las concursantes. ANC.



En 1933, Mucci intenta un nuevo maratón. Las 1000 horas de baile ininterrumpido. Hay una campaña de prensa en contra de semejante aberración y el espectáculo queda suspendido antes de iniciarse.

En 1934 se vuelve a celebrar el concurso. En el Olympia de nuevo. En aquella ocasión, Mucci ha ampliado su plantel. Trae consigo a Jeo, un tipo que parece un gigolo y que se ha hecho famoso por batir el record de permanencia en una pequeña plataforma a tres metros de altura. Ahora intentará un record opuesto, en lugar de resistencia estática, ganar el baile. La pareja de Jeo es la francesa Zette, delgada y elegante. Ferrari no aparece. La sueca Helline ya no tiene a su pareja Boby y Mucci la empareja con un bailarín catalán que acaba de ganar un concurso de resistencia en Niza, Josep Massip. Causan sensación la sueca de más de dos metros de altura con Josep de estatura bajísima (de nuevo Sempronio).

Una vez iniciado el concurso, las parejas bailaran en periodos de cuarenta y cinco minutos cada hora, quedando los quince minutos restantes para descansar, comer, asearse. Ganará la pareja que consiga mantenerse en pie y bailando, habiendo claudicado el resto. El concurso da comienzo en la medianoche del día 13 de febrero.


Anuncio en El Diluvio. El maraton de 1934 dará inicio el 13 de febrero.



                                   Exhibición de la pareja 5. Mundo Gráfico 21 de marzo de 1934



                                 Perez de Rozas. Bailarín exhausto. 1934. AFB              

Durante 21 días y 6 horas, bailan los concursantes. Papitu, Esquella, Veu de Catalunya todos se indignan por la calidad moral del maratón. Ya es difícil encontrar en aquellos años una unanimidad semejante. Ni la prostitución infantil, ni la miseria galopante habían concitado en la prensa tanta clamor en su contra. La prensa opina en su totalidad que el espectáculo es infame, degradante y que bien haría la autoridad en suprimirlo. El público de Barcelona mantiene un parecer diferente. Acude en masa cada día a ver las evoluciones de los bailarines. 

                                                  Mundo Gráfico 21 de marzo de 1934

Mundo Gráfico. 21 de marzo de 1934. Concursantes durmiendo durante los quince minutos de descanso.  


Mundo Gráfico. 21 de marzo de 1934. Concursante durmiendo durante los quince minutos de descanso.  


A las 4 de la mañana del 6 de marzo, irrumpe en el teatro acompañado de una compañía de guardias de asalto, el secretario de la Comisaria General de Orden Público y comunica a los organizadores la suspensión inmediata del concurso. Al parecer, la campaña de prensa ha tocado alguna tecla sensible de los poderes públicos que deciden terminar con el show. 

                              Mundo Gráfico. 21 de marzo de 1934. 


La algarabía es ensordecedora y se cruzan denuncias entre el caballero Mucci y los concursantes que quedan. Los bailarines denuncian no haber recibido los distintos premios de los sponsors y Mucci contraataca acusando a los concursantes de tomar bebidas alcoholicas a pesar de que las normas prohibían su consumo mientras durase el concurso. El resultado es el que cabía suponer. Mucci entra en la cárcel acusado de estafa y los bailarines se quedan sin sus premios. El Olympia una semana más tarde organiza una gala benéfica con la finalidad de conseguir algo de dinero para los concursantes y de paso algo también para la empresa del teatro. 





Mundo Gráfico. 21 de marzo de 1934. El Cavalieri Mucci desciende del coche celular en el patio de la prisión. 



No se celebrarán más concursos de baile de resistencia en Barcelona.

Precedentes de los maratones fueron unos concursos de baile de resistencia en los años veinte. La Vanguardia del 30 de octubre de 1924, anunciaba la inminente celebración de un campeonato de baile de 24 horas sin interrupción, en el que concursaban varones que podían ir cambiando de pareja femenina tantas veces como quisieran. Hay otros concursos entre ese año de 1924 y 1927, de duración limitada. Uno de ellos, en el Nuevo Mundo, se anuncia como sesenta horas de baile ininterrumpido.



                        L'Esquella de la Torratxa en un dibujo del concurso de resistencia de 1927. 




Bibliografía: He encontrado información sobre los concursos en un artículo extenso de Andreu A. Artis (al que años más tarde conoceremos como Sempronio) que apareció en el número 265 del semanario Mirador; en las noticias que fueron dejando caer los periódicos la Veu de Cataluña, La Vanguardia y El Diluvio; y en el Mundo Gráfico del 31 de marzo de 1934. 


6 comentarios:

  1. Ostras que inhumano espectáculo.....parece mentira lo que le gusta a ciertos personajes estas miserias humanas que se arrastran al espectáculo por un dinero....algo así como Tele5 y su Salvame y derivados.No hemos cambiado tanto ¿No crees?...Un abrazzo

    ResponderEliminar
  2. No es de la época a la que sueles referirte en tu magnífico blog, pero estaría bien que alguien fuera recopilando fotos, planos, testimonios de lo que se llevó por delante ese espanto de la rambla del Raval y la aledaña Illa de Sant Ramón. Fotos de los años 50, 60, 70... hasta los 80. Esto abarcaría también la apertura de García Morató, ahora Av. Atarazanas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estaría muy bien lo que propones. Pero en otro blog. Tan solo las historias del barrio chino del periodo que más me interesa exceden mi capacidad para poder darles salida en este blog. A ver si alguien se anima, David. :)

      Eliminar
  3. Muy fuerte, pero yo prefiero esto a la Nada...
    Eres genial. José. ¡Adoro haberte descubierto y poder sentarme a charlar contigo!

    ResponderEliminar
  4. Quiero decir a la Nada que nos asola hoy. Prefiero el exchino, humano y lleno de calor y color, a lo que es hoy: una pocilga de hormigón con gente que te mira como si fueras de otro planeta.

    ResponderEliminar