domingo, 26 de abril de 2015

El barrio chino al final de la guerra civil (1ª parte)

Se hace muy difícil completar una topografía del barrio chino de Barcelona de las primeras décadas del siglo pasado. Que digo completar, ¡que desmesura!, ni siquiera tener una imagen precisa que vaya más allá de unos cuantos lugares y locales.   

Se hace difícil  incluso si reducimos el objetivo al área comprendida entre Nou de la Rambla, Paral.lel, Portal de Santa Madrona y Ramblas, que es la zona que se conoció como los barrios bajos de Barcelona hasta que Francisco Madrid la bautizó como barrio chino en un artículo que escribió en El Escándalo en 1925. Faltan imágenes que permitan hacerse una idea ni siquiera aproximada de la fisionomía de la zona.

La zona, el barrio chino de antes del final de la guerra civil,  y gracias a las actividades  que se daban en las callejuelas del mismo,  consiguió que Barcelona llegase  a estar en el imaginario popular en todo el mundo.  Aunque ya existían, no había Barça, no había la obra de Gaudi, no había gótico como referencias reconocibles de la ciudad para las gentes de otros países;  había barrio chino y el nombre evocaba a Barcelona como en lugar donde era posible dar cumplimiento a cualquier deseo de carácter sexual y en donde los anarquistas se enfrentaban a tiros con las fuerzas del orden al servicio de la burguesía; Barcelona,  no Shanghai, ni Nápoles, ni Pigalle ni WhiteChapel ni el barrio rojo de Amberes. Ni mucho menos el Berlín de los años treinta.   

Y de ese lugar que es la primera proyección de Barcelona en el mundo, sabemos mucho de lo que en el mismo sucedió por las crónicas que se han escrito, pero hay pocas imágenes. Fotos de Josep Dominguez de 1932 sobre mercados al aire libre en  las calles de Arc del Teatre y Migdia;  algunas de Casas i Galobardes por el entorno de la Criolla; Margaret Michaelis interesada por los tipos de las calles  cuando por un tiempo vivió en una pensión de la calle del Migdia;  alguna de Sagarra también interesado por la vida que bullía en los mercados de la calle;   las cuatro esquinas, el lugar donde confluían Arc del Teatre con Migdia y Arc de Cires es uno de los lugares privilegiados  y de donde disponemos de más fotografías.

Imágenes de revistas cuando ha sucedido un hecho que obliga al periodista a hacer un reportaje. Por lo general  con muy mala calidad de imagen y en ocasiones usando fotos de otras circunstancias y otros momentos  para hacerlas pasar por el reportaje fotográfico de lo que explica la crónica. Poco más. Ese poco más quiere decir que poco más conozco, y eso no va más allá de que escribo de lo que encuentro y que nunca se tiene la seguridad de haber agotado un archivo. Puede que haya mucha mayor información gráfica de la que he sido capaz de conseguir. Pero a lo que iba, para hacer una topografía humana y de calles y establecimientos del barrio chino de antes del final de la guerra civil, me falta mucha fotografía.

Hay un grupo de fotografías  de Branguli en el Arxiu Nacional de Catalunya, sin fecha precisa, pero probablemente posteriores a la entrada de las tropas de Franco en Barcelona. No demasiado posteriores porque Branguli  falleció en 1945 y  como límite temporal de las fotografías estarían el año de su muerte y  por el otro extremo, 1938 cuando se bombardea el barrio chino y varios edificios quedan destruidos. En mi opinión, y puedo haberme dejado llevar por mis prejuicios, pero salvo mejores datos llego a esta conclusión, me parecen posteriores a la finalización de la guerra en Barcelona. No hay letreros en las paredes que estimulen el coraje cívico, no se ven apenas militares. 

Las fotos de Branguli que comento son la mejor serie que he visto sobre el barrio chino. La que más información aporta. Se ve el pasaje que comunica Arc de Cires con Nou de la Rambla. Aparece buena parte de la calle Arc de Cires llena, como siempre, de gente.


Aparecen las cuatro esquinas y vemos un poco como continua  Arc del Teatre hacia el Paral.lel. Podemos ver la totalidad de la calle del Cid y los destrozos que causaron las bombas. Y el mercado del Portal de Santa Madrona.  

En esta entrada incluyo las fotografías de Arc de Cirés y de las cuatro esquinas. En la siguiente pondré las de la calle del Cid y Portal de Santa Madrona de la serie de Branguli. 

                                                      Calle Nou de la Rambla con la entrada al pasaje del Arc de Cirés. 



                                                                 Entrada al pasaje del Arc de Cires desde Nou de la Rambla.



                                                           De nuevo el pasaje de Arc de Cirés desde Nou de la Rambla 




                                                            Esta y las tres siguientes son de   Arc de Cires. Al fondo el pasaje 
                                                            que comunica con Nou de la Rambla. 












A partir de aquí, las fotografías de las cuatro esquinas. El punto donde Arc del Teatre cruzaba la  unión de las calles Arc de Cirés y Migdia. 



                                                          Los peldaños pegados a la pared de la izquierda son para el 
                                                           mantenimiento de una fuente que hay en la otra fachada del 
                                                           edificio y nos sirven de punto de referencia. Los peldaños están 
                                                           en Arc del Teatre y la fuente en Arc de Cires. La fotografía  está 
                                                           tomada desde Migdia. 





                                                              Tomada desde Arc del Teatre. A la izquierda se ve la fuente. 

                                                          Tomada, igual que la anterior, desde Arc del Teatre. 

2 comentarios:

  1. Tu apunte, Josep, es importante sobre todo porque enmarca y define una realidad que ignoran muchos barceloneses: el barrio Chino no existe. El Distrito 5º de la posguerra toma el nombre del que fue el auténtico Chino, este de Brangulí que entrando por Arc d'en Cirés desde Nou de la Rambla nos llevaría hasta el límite este con la calle del Portal de Santa Madrona. Después de la conversión del Distrito 5º en Raval, lo que fue el nuevo Chino de Robador, Sant Oleguer (o Tàpies en su extremo sur) es hoy un escenario "típico", casi de pesebre (con sus miserias, claro), alrededor de la Filmoteca.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo estoy en que el Barrio Chino dejó de existir tras la guerra. Aquella unidad urbanistica que quedaba enmarcada por Nou de la Rambla, Paral.lel, Portal de Santa Madrona y las Ramblas, con unas puertas de acceso que eran el Arc de Cirés y el Arc del Teatre que casi le conferían una unidad que estaba a la vez dentro y fuera de la ciudad, era el compendio de todo aquello que la burguesía desdeñaba y temía. No solo la prostitución, también era la sexualidad diferente, la droga que disolvía los lazos de un comportamiento razonable, el anarquismo dispuesto una y otra vez a sacrificar su vida para cambiar al mundo de eje. En algún juicio se comenta que en La Criolla, durante la insurrección anarquista de enero de 1933 se habían reunido más de trescientas personas armadas con la finalidad de asaltar el cuartel militar de Atarazanas. El Barrio Chino para la clase bienpensante de Barcelona era objeto de rechazo y a la vez de deseo. Desapareció con la guerra. Lo que más tarde se llamó Barrio Chino, esa zona alrededor del actual local de la Filmoteca, era el triste mercado de carne humana de la noche interminable del franquismo.

      Eliminar