domingo, 26 de febrero de 2017

Las burras de leche de la calle Robador, 49.

Tres burras de leche,  y su burrero, de camino por las Ramblas, cerca del cruce con la calle Hospital. Al fondo, la iglesia de Betlem. Autor y fecha desconocidos.



                                                   Branguli. En la calle Hospital, frente a la plaza de San Agustín.


El número 49 de la calle Robador albergó durante varios decenios un establecimiento de burras de leche. Burras que se ordeñaban para comercializar su leche. La función de la leche de burra era terapéutica. Un alimento-medicamento. Se suponía que mejoraba la fluxión de pecho de los enfermos de tisis y otras enfermedades respiratorias.

"la llet de burra a la nit, al malalt estova el pit".
 
Se alababa la facilidad con que la digerían los enfermos en periodo de convalecencia. También se usaba en el proceso de destete y como reconstituyente. Así que cuando en una familia alguien se encontraba en una de esas circunstancias una de las opciones era contratar el servicio de un establecimiento de burras de leche.
 
                                                                   La Vanguardia. 1893.
 
 
 
 
Durante el periodo de tiempo contratado, el burrero pasaría con las burras por el domicilio del enfermo y a la puerta del edificio y delante de alguien de la familia, ordeñaría la cantidad pactada. Era importante la presencia de un familiar del enfermo en el proceso de ordeño. Se trataba de un producto caro y no se podía descartar la posibilidad de que les diesen el pego y les proporcionasen un liquido que no era el solicitado.
 
 
                                                            La Vanguardia.  4 de marzo de 1891.



Fue popular, entre los años noventa del siglo XIX y finales del segundo decenio del siglo XX, el paso de las burras por las calles de Barcelona. Varios escritores las evocan en sus memorias, Sagarra, Gaziel; las mencionan Pitarra, Rodoreda, Pla. Recuerdan el asombro de los niños que fueron, a la visión del paso de 3 o 5 burras que llevaban al lomo una manta colorada con la dirección del establecimiento, el cuello rodeado de cencerros que precedian su marcha y guiadas por un burrero tocado con una gorra con visera.
 
                                                          Sagarra - Memories.
                          
 
 
 
De los varios locales dedicados a esta industria, el más popular fue el de la calle Robador. Probablemente por el ardid publicitario de cubrir a las burras con la manta de color rojo en donde se insertaba el nombre del establecimiento.


                                                            D'aci d'alla. Octubre de 1929. Autor desconocido.


                                        L'esquella de la Torratxa. 1915. Autor desconocido.



 
 
De hacer caso al texto de un anuncio del establecimiento de la calle Robador, en 1892 llevaba 60 años dando servicio al público, lo que situa a principios de los años treinta del XIX el origen del citado comercio que es aproximadamente la fecha en que se construyó el edificio del número 49 de la calle Robador. Es un dato poco verosímil.  En la guia de Barcelona El Consultor de 1857, se señala un local de la calle Picalquers como el que inaugura el comercio de leche de burra en Barcelona y situa su nacimiento dos años antes de la edición de la guia. Relaciona los lugares donde se puede adquirir leche de burra y entre ellos no aparece el establecimiento de la calle Robador.
 
                                                               El Diluvio. Enero de 1892.   
 
 
 
                                                           El Consultor. 1857
 
 

Parece que el negocio de las burras de la calle Robador desapareció a principios de los años veinte del siglo pasado. En 1920 se anuncia en La Vanguardia la venta del negocio. Un artículo de 1923 en L'Esquella de la Torratxa habla con sorpresa de la visión de tres burras de leche por las Ramblas. Como si fuese una visión que viniese de cuando el articulista era niño. algo que ya formaba parte del recuerdo y no de la realidad. No encuentro una relación contemporanea posterior a la de L'Esquella.

                                                                La Vanguardia. Julio de 1920.

4 comentarios:

  1. No tenía idea de este tema, me has dejado sorprendida y encantada, eres un pozo de sabiduría, muchas gracias Josep, un abrazo.

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    1. Tenemos que hacer aflorar las historias de Barcelona, antes de que desaparezca su recuerdo ahogado por apartamentos turísticos y generaciones adánicas de las que piensan que la historia empieza con ellas. Un fuerte abrazo, Mª Trinidad.

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  2. Tal cual me lo contó mi abuela, que vivía en el carrer Ample, años 1910

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    1. Cerca del carrer Ample, en la Plaça dels Traginers, hubo un establecimiento de burras de leche que debió de ser el más grande de toda Barcelona. Constan 30 burras en 1886 y tengo referencias de la continuidad del negocio hasta 1905, lo que solo significa que no he encontrado datos posteriores. Es posible que los recuerdos de su abuela los provocasen las burras de ese establecimiento. Curiosamente, y siendo a lo que parece de mayor entidad que el de la calle Robador, no dejó la misma huella que este. Quizá la manta colorada con el nombre de la calle Robador constituyó un hecho diferencial.

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