sábado, 24 de febrero de 2018

Gordito, el hacedor de estrellas.


 
Gordito al piano mientras baila una de sus alumnas. Caricatura de Arteche en el número del 18.03.1936 de Ultima Hora.
 
 
 
 
Durante los primeros decenios del siglo pasado, es rara la finca de la calle Conde del Asalto que no alberga en uno de sus pisos una academia de varietés.


Las salas de espectáculo, los teatros del Paralelo, los music-hall, cada año y en conjunto necesitan el aporte renovado de cientos de muchachas jóvenes que puedan moverse con soltura, sepan menear un poco las caderas y hacer dos pasos de baile. Son las academias quienes proporcionan a las futuras artistas esa mínima desenvoltura que exige el empresario de los locales de ocio.


Para una chica de clase humilde, si tiene cierto atractivo y algún desparpajo, acudir a una academia de baile puede marcar la diferencia entre continuar con un trabajo en jornadas extenuantes en una fábrica o que el tendero acomodado que se ha prendado de ella al verla moverse en la pasarela, la retire.


Triunfar como artista solo está al alcance de unas pocas. Se calcula que en aquellos años, los primeros decenios del siglo pasado, hay no menos de 400 cupletistas solo en Barcelona. Con tanta competencia, la que pretenda descollar tendrá que tener muchas cualidades y trabajar duro.


Aparte de las que triunfan y las que consiguen retirarse tras atraer a una persona pudiente, el resto, que es la casi totalidad de las artistas, las que ametrallan con sus gallos a los espectadores más muchas de las bailarinas, optará por completar los magros ingresos que recibe del empresario de las salas de espectáculo añadiendo a la actividad artística el trato con el cliente, incitándole a beber en el foyer, lo que le supone recibir un porcentaje de las bebidas que se consuman, y un número de ellas nada desdeñable pasará la línea que separa del escarceo para que se consuman bebidas a la prostitución.

De entre todas las academias, ninguna proporciona tanta cantidad de "estrellas" a la industria del espectáculo de Barcelona como la academia de artistas de Gordito (Copernico Olver). Criadero de estrellas dirá de su academia Gordito. Gordito y no Copernico Olver, porque para todos, incluso para él, su nombre es Gordito.
 
 
Gordito recibe a las aspirantes a estrellas del Paralelo. Les enseña a corregir defectos. A veces se coloca en el escenario que tiene instalado en la academia, y se mueve y contonea para que la futura actriz tome nota de como tiene que hacer. Si la futura artista tiene posibilidades artísticas y su situación económica es delicada, Gordito le impartirá clases sin cobrar la mensualidad, le buscará un contrato y le comprará el vestuario en la confianza de que una vez colocada, la artista le irá devolviendo la cantidad adelantada. 
 
 
También acuden a la academia, para practicar las canciones y pasos de baile de la próxima revista, aquellas artistas ya instaladas en el "star-system" del Paralelo, ya sabéis, teatros del Paralelo, aforo gigantesco  donde familias al completo se llevan la comida de casa o comen cacahuetes mientras se ríen con los chistes o miran las piernas de las chicas del coro con niños que  corren y se persiguen por el pasillo central.

 
Gordito es polifacético. Además de hacedor de estrellas, dirige coreografías para los teatros y salas de fiesta, compone, letra y música, es rapsoda, actúa en películas, lleva una actividad intensa como miembro de la Sociedad Española de Autores dentro del comité de pequeño derecho. Gordito se convierte en un elemento indispensable para las salas de espectáculo en la segunda y tercera décadas del siglo pasado.
A Gordito lo describe físicamente un reportaje de Ultima Hora del año 1936, años después de su muerte: jovial, pequeño, con un voluminoso abdomen.. Un retrato sanchopanzesco.
 
 
Gordito también hizo sus pinitos como actor de cine. He aquí su retrato tomado de un fotograma de Don Juan Tenorio. Gordito es Butarelli, el dueño de la posada del Laurel, donde se encuentran Juan Tenorio y Luis Mejía. La película se rodó en 1922. y aparece Sancho Panza, es decir, Gordito.
 
 
                                                     Gordito en la película Don Juan Tenorio de 1921 dirigida por Ricardo de Baños


En 1906, junto con Juan Ribé, Gordito ha instalado una academia en el primer piso del número 28 de Conde del Asalto. La llaman Academia Artística . Raquel Meller es una de las que acude a la Academia Artística para que Gordito le enseñe el oficio de cantante de cuples y que se lo enseñe bien.
 
Raquel Meller venía de aprender baile español con el maestro Coronas, pero la Meller no era bailarina y no consiguió hacerse un espacio como tal. Tras su paso por la academia de Gordito, Raquel Meller empezará a rodar y a triunfar por el duro mundo de las cupletistas y ya no parará.
 
La Academia Artística publicará una revista quincenal, con letras de nuevos cuplets.
 
 
 
 
                                                                                                       El Eco Artístico. 1913.
 
                                                                                        La academia de Gordito.
 
  El Eco Artístico. Junio de 1913. Debió de ser el último anuncio de la Academia Artística. Tres meses más tarde se abría "La Cueva del Gordito"   
 
 
 
Estaba en que en 1906, Gordito dirige la Academia Artística en la calle Conde del Asalto, 28. En 1913, Gordito abre un local " La Cueva del Gordito" en la calle Tapias. Además de las clases a las futuras artistas, el local funcionará como sala de espectáculos.
 
 
 Anuncio en el Diluvio dando cuenta de la inauguración inminente de La Cueva del Gordito el día 6 de septiembre de 1913.
 
 
                                      Al parecer, terminó por inaugurarse el 11 de septiembre de 1913. La Vanguardia de dicho día.
 
 
 


En  diciembre de 1919, lo encontramos en la última academia de varietés que abre. En Conde del Asalto 60, 1º piso. Allí permanecerá hasta... hasta que por fin da cumplimiento a su deseo.


 
 
            1922.   Anuncio en El Diluvio. Gordito solicita señoritas para su academia ya situada en Conde del Asalto, 60.  
 

 

Pero antes de hablar de las ensoñaciones de Gordito, de la dirección que tomaban sus aspiraciones más sentidas, una relación de las actividades artísticas de Gordito al margen de sus academias.



1912 –  Director de escena  en La Buena Sombra y organizador de bailes en el Apolo.
 
 

 
 
 

1913 – miembro del comité inspector de programas de pequeño derecho de la Sociedad de Autores Españoles.



1915 – Dirección artistica del Madrid Concert, el local de Barcelona que quizá ha cambiado con más frecuencia de nombre: Delicias (1900-1906), Trianón (1913-1915), Madrid Concert (1915-1921), L'As (1921-1924), Teatro Talia (1924-1983), (Teatro Mártinez Soria (1983-1988), solar en este momento y desde hace muchos momentos.
 
 
 
 
 


1917 – Actuaciones de Gordito y su elenco de artistas en el Teatro Tivoli.
 
 
 
 


1919 – Gran Infern




 
 

1922. Actor en la película Don Juan Tenorio



1925 – Lo encontramos en el Palacio de Cristal.
 
 
 



A pesar de su actividad como hacedor de estrellas, del contacto con las muchachas más bonitas de Barcelona, que lo jalearan como director de espectáculos,  Gordito no se sentía satisfecho. Los intereses de Gordito no se colmaban con las artes del espectáculo.
 
A Gordito lo que en el fondo le ponía, la  verdadera vocación de Gordito, digámoslo todo, era ser funcionario. Y a ese objetivo aboco sus esfuerzos. En 1908 se había presentado a oposiciones de Ordenanza del Cuerpo de Vigilancia de Barcelona, y cabe suponer que sin éxito.
 
En los años veinte, aprueba las oposiciones de telegrafista en Zaragoza  ¡¡¡por fin era funcionario con plaza fija!!!  que es desde siempre la vocación y finalidad de tantos españoles. Gordito se trasladó a Zaragoza abandonando sus hasta entonces funciones artísticas.  Al poco pudo saltar a Manresa y de ahí pasó a Barcelona. 
 
Como hay personas tocadas por la fortuna, su traslado a Barcelona coincidió con que ganó un primer premio en la lotería. No era la primera vez. Ya en una ocasión, consiguió un premio en la lotería y Gordito lo celebró con una fiesta en la calle. En Conde del Asalto. Instaló mesas y sillas, colocó una orquestina para que amenizase la fiesta, invitó a todo el vecindario a comer y beber. Y allí fue Troya.
 
Esta vez, el premio no le aprovechó apenas.  Al poco, Gordito fallece. Entre julio de 1927 y noviembre de 1928.

jueves, 28 de diciembre de 2017

¿Flor de Otoño o Miss Flor de Liss?




                                                                                 Flor de Otoño. Mundo Gráfico. 29.11.1933. Fotógrafo: desconocido.
 


 

En 1972, el dramaturgo Rodríguez Méndez escribe la pieza de teatro Flor de Otoño. Estamos en plena dictadura franquista y la censura no permitirá publicar la obra hasta dos años más tarde.  Una vez publicada, nadie se atreverá a representarla hasta 1982, ya en democracia. Basada en la obra de teatro, en 1978  Pedro Olea dirige una pelicula con el mismo nombre que tiene a José Sacristan de protagonista.
 
Flor de otoño transcurre en 1930, durante la dictadura del general Berenguer. Trata de las peripecias de Lluiset Serracant, abogado, anarquista de armas tomar, que por las noches se viste de mujer para actuar en los cabarets del barrio chino de Barcelona.

 
Flor de Otoño no es un retrato veraz del barrio chino. El anarquista y homosexual Lluiset vive en una sociedad conservadora y burguesa que es un trasunto de los ultimos años de la historia de España en vida de Franco. El objetivo no es retratar la Barcelona de los años treinta, sino apoyarse en un momento histórico para reflejar una situación del presente. 

La imaginación de Rodríguez Méndez transmutando, como ahora veremos, la información de una crónica sobre el barrio chino  que encontró en una revista de los años treinta en una obra de teatro, y en particular  el impacto popular de la película, crearon un personaje que se convierte en mito. El mito de Flor de Otoño, el travestido que es anarquista de accion y se mueve en el barrio chino.

En una conversación con Jorge Herreros Martínez, el dramaturgo  le contaba cual era la fuente histórica en la que se había basado para dibujar a su protagonista:  una página de sucesos de la época, donde se mencionaba a un travestido de La Criolla que además era anarquista de acción. Rodríguez Méndez trasladó al travestido a la sala de fiestas Bataclan, lo hizo hijo de la burguesía catalana y le dió un sonoro apellido, Serracant. (1)

¿A qué página de sucesos se refiere Rodríguez Méndez?.

En la revista Mundo Grafico, en un número de finales de 1933, el periodista José María Aguirre publica un reportaje sobre el barrio chino (2). Hace pocas semanas que se ha aprobado la Ley de Vagos y Maleantes conocida como Gandula y Aguirre se interesa por los efectos de la entrada en vigor de la ley sobre la pequeña delincuencia del barrio chino.

Aguirre se deja llevar por la truculencia y evacua un reportaje que es una visión distorsionada del barrio chino y de La Criolla,  a donde acude y en donde Pepe el de la Criolla lo invita a su reservado.

En el reservado, Aguirre se encuentra con una escena que califica de orgia. Hay un efebo bailando de quien le dice Pepe, al que el periodista confunde con el dueño de La Criolla, que es conocido como Flor de Otoño y que se trata de un sujeto muy peligroso, un anarquista.

Con Pepe y Flor de Otoño en el reservado hay otras personas: Trotski, del Sindicato Libre. Luz, querida de Trotski y relacionada con el espionaje en las islas Baleares. Sarah, hebraica y consumidora de cocaina. En el suelo, reclinado, está la Asturianita, un imitador de estrellas y una persona que con su brazo rodea los hombros del que han llamado Flor de Otoño.

Travestidos, anarquistas, pistoleros del libre, espias, toxicómanos, en suma, un compendio de todas las peculiaridades que la prensa, sobre todo la prensa gráfica de Madrid, relaciona con el barrio chino.

 

 
                                               Descripción de Flor de Otoño en el reportaje de José María Aguirre de Mundo Gráfico (1933)
 


En dos de las fotografias que acompañan el reportaje aparece el llamado Flor de Otoño. Una, de Sagarra, un retrato de todos los intervinientes en la “orgía”. Otra, de autor desconocido, de medio cuerpo, donde un Flor de Otoño  trajeado, repeinado, maquillado, con las cejas pintadas y los labios pintados en forma de corazón, lleva una corbata con un nudo torpemente anudado. Esta segunda es la foto que encabeza la entrada.

 
Sagarra. Mundo Gráfico 29.11.1933. Reservado de La Criolla. De izquierda a derecha: desconocido (probablemente Aguirre), Trotski, Luz,  La Asturianita (recostado en el suelo), Sarah, Pepe de la Criolla, Flor de Otoño y un desconocido que pasa un brazo por los hombros de Flor de Otoño.
 
 
 
Tras el reportaje, no vuelve a aparecer el nombre de Flor de Otoño en la prensa. Ni crónica periodística, ni reseña de sucesos o judicial. La primera vez que en los años treinta surge el nombre de Flor de Otoño es también la última.

Me caben pocas dudas de que la página de sucesos que menciona Rodríguez Méndez como fuente histórica de su obra, no es otra que el reportaje de José María Aguirre en Mundo Gráfico.

Desaparece el nombre de aquel a quien Pepe de la Criolla llama Flor de Otoño,  pero en los archivos fotográficos, en publicaciones de la época, en libros editados en los años treinta  se encuentran varias fotografías donde  Flor de Otoño baila, se viste de mujer o posa ante la cámara. Son las siguientes:  

-Una fotografía de Sagarra en el interior de La Criolla. Aparecen la Asturianita y Flor de Otoño bailando, y en un palco, Sarah. Los tres con la misma ropa que en la foto en grupo del reportaje de Aguirre. El ANC la fecha en febrero de 1933.
 
 
                                                                                         Sagarra. Febrero de 1933. ANC.



-Una fotografía que aparece en un número de La Rambla de septiembre de 1933, tomada en el mismo instante que la fotografía anterior de Sagarra pero desde otro ángulo . La fotografía, así reza el pie de foto de La Rambla, es de Torrents. 

                                                                         Torrents. La Rambla, 18.09.1933.
 
 

-Varias fotos en  Las profesionales del amor de Gui Befesse de 1931. No he conseguido  el libro  y lo que conozco del mismo en lo que hace referencia a Flor de Otoño,  lo encuentro en el libro de Paco Villar sobre La Criolla (3). 
 
Menciona Paco Villar que en el libro de Befesse aparecen cuatro fotografías de Flor de Otoño, aunque en ninguna de ellas se le cita por el nombre. Es decir, que en cuatro fotografías aparece aquel que en el artículo de Aguirre es llamado Flor de Otoño por Pepe el de La Criolla.  En una de las cuatro, Flor de Otoño está bailando con otro hombre en La Criolla. En las otras tres, aparece en lo que probablemente sea la habitación de un meublé.  De las tres, en una se contempla semidesnudo en un espejo y con ropa interior de mujer. En las otras dos, con el torso desnudo, aparece con una muñeca de porcelana en los brazos.
 
En el documental Genet al Raval (4)) que emitió por primera vez TV3 en enero del 2014, aparecen varias imágenes de Flor de Otoño.  Son las que coloco debajo de este párrafo.  Concuerdan con la descripción que hace Paco Villar de dos de las imágenes del libro de Befesse.  Flor de Otoño contemplándose semidesnudo en un espejo y en la siguiente, con una muñeca de porcelana.  
 

 
 
 
 
 
 
Faltan en Genet al Raval dos de las fotografías del libro de Befesse.  La que Villar describe como que se encuentra bailando con otro hombre en La Criolla y que quizá se trate de las que ya conocemos tomadas por Sagarra o Torrents, y una segunda con una muñeca de porcelana que es la siguiente:
 
 
 
 
-Una foto en un reportaje de Crónica de noviembre de 1933. En el mismo reservado de “la orgia” aparece un grupo de personas disfrazadas de Carnaval. El segundo por la derecha es Flor de Otoño.

                                                                                Crónica. 08.10.1933
 
 
 
 
 

-Señala Paco Villar en su libro sobre La Criolla que en el libro de firmas aparece una foto de Flor de Otoño. 

Eso es todo. Resumiendo: un reportaje de baja calidad donde el periodista se encuentra en el reservado de La Criolla a  un efebo bailando al que Pepe el de la Criolla llama Flor de Otoño  y varias fotos de los años treinta donde aparece la misma persona.  De ahi salta a una obra de tearo cuarenta años más tarde que junto a la película  de Pedro Olea crea el mito de Flor de Otoño.

La primera duda viene con la caracterización de Flor de Otoño por Pepe el de La Criolla ¿un travestido, anarquista de acción? ¿hay otros casos donde se conjuguen ambas circunstancias? ¿es verosimil esa suma?. 
 

Los anarquistas españoles de los años treinta y la homosexualidad no casan bien. No es solo que Solidaridad Obrera, el órgano de la CNT pida echar abajo el barrio chino para llevarse las miasmas que causan enfermedades como la homosexualidad, no es que Felix Marti Ibañez, anarquista que sería director general de sanidad de la Generalitat durante la guerra y grafómano impenitente considere que en la homosexualidad lo que no es enfermedad (un deseo incoercible hacia personas del propio sexo) es vicio (por probar y tal), es que no hay otros casos. Travestidos y anarquistas se mueven por el barrio chino, pero en ámbitos diferentes.

La siguiente duda es. ¿La Criolla como lugar de reunión,  como centro de anarquistas? La única ocasión en que se relaciona el local con los anarquistas  se da en enero de 1933, cuando un detenido por la policía durante la huelga general confiesa en el interrrogatorio que en La Criolla esperaban 800 anarquistas armados para apoderarse del cuartel de Atarazanas. Es una confesión cuanto menos sorprendente. La Criolla no se cierra tras esa confesión de una concentración masiva de anarquistas y los métodos policiales de la época favorecían las confesiones a veces inverosímiles de los detenidos.   Sabemos que La Criolla no fue cerrada porque a los pocos días de la intentona revolucionaria, un médico fue arañado y robado en el local.

La Criolla era un buen negocio, un negocio inmejorable, y lo que menos querían sus dueños es que les cerrasen el local por tolerancia con los agentes revolucionarios.
 
                                                         Heraldo de Madrid. 9 de enero de 1933. 800 revolucionarios en La Criolla.



                                                                                     Luz. 11 de enero de 1933.
                  





Entonces…


… entonces hay un reportaje de Magda Donato, pseudónimo que utiliza Eva Nelken, hermana de Margarita Nelken, que firma un reportaje que se publica en el periódico Ahora en 1935. (5). Un reportaje extenso y mucho más riguroso que el anterior de Aguirre. Eva Nelken viaja a Barcelona y se entrevista con varios delincuentes y policías.


A uno de los entrevistados lo llama “Miss Flor de Liss” y está relacionado con La Criolla. Flor de Liss es un travestido que se dedica al menudeo del tráfico de cocaina. Pequeño traficante y consumidor. Nelken no le hace fotografías, no nos da la menor indicacion sobre como va vestido. El único dato sobre su aspecto es que ha engordado por los problemas que la Gandula, la ley de vagos y maleantes, ha supuesto para los traficantes. Como Flor de Liss ahora no encuentra cocaina, está más lustroso. Lo han encerrado decenas de veces, las llamadas quincenas, y cuando se entrevista con Nelken está pensando en viajar a Valencia donde continua floreciente el tráfico de cocaína.



Travestis y cocaina tienen relacion en la Barcelona de los años veinte y treinta. Con frecuencia, se encuentran noticias en la prensa sobre la detención de un travestido o un varón con apodo de mujer, que se dedica al trapicheo con la “mandanga” el nombre que recibe en el barrio chino la cocaina. Mandanga chachi cuando es de mejor calidad y también cocó. Un producto que en los años treinta se vende muy cortado con bicarbonato o ácido bórico. El travestido, cuando tiene nociones de canto y baile, actua en locales del barrio chino; en caso contrario se dedica a la pequeña delincuencia, roba, vende papelinas de cocaina, se prostituye. Nada que no explicase Jean Genet en El Diario del Ladrón. La vida se hace dura en los años treinta, en plena recesión económica, y más aún para el mundo marginal, del que los travestis son el extremo más marginal y el barrio chino su refugio.

Tras el reportaje de Magda Donato/Eva Nelken, y al igual que sucedia con Flor de Otoño, no hay referencias posteriores a ese Miss Flor de Liss. ¿son la misma persona el que Aguirre conoce como Flor de Otoño y la Miss Flor de Liss que habla con Nelken? Imposible establecer esa relación con los pocos datos que he encontrado. 
La única conclusión es que el Flor de Liss de Nelken es un personaje más verosimil que el Flor de Otoño de Aguirre. De un travestido anarquista de acción, a un travestido cocainómano. Como hipótesis me inclino por Flor de Liss como sujeto real y Flor de Otoño, en tanto que travestido y peligroso anarquista,  como una broma que Pepe el de la Criolla le gasta al periodista.

 
 
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1. Herreros Martínez, Jorge: “Introducción a los motivos de José María Rodríguez Méndez en Flor de Otoño, Teatro: revista de estudios teatrales, 21 (2007), pp. 147-159 [Disponible en internet https://ebuah.uah.es/dspace/bitstream/handle/10017/10689/introduccion_herreros_TEATRO_2007.pdf?sequence=1&isAllowed=y]

2. Aguirre, José María: ¡Barrio Chino!, Mundo Gráfico, 1152 (1933), pp. 35-36.
 
3. Villar, Paco (2017):  La Criolla. La puerta dorada del barrio chino. pag. 126. Barcelona. Editorial Comanegra y Ajuntament de Barcelona.
 
4. Genet al Raval. Documental dirigido por Juan Cano Arecha.  Mallerich Films en coproducción con Televisió de Catalunya. 2014.
 
5. Donato, Magda: Nocturno en Barcelona. La Gandula (Ley de vagos y maleantes), Ahora, 1497 (1935), pp. 17- 21.
 

miércoles, 9 de agosto de 2017

Casa Parés. La taberna del primo de Andreu Nin


                                                     Manuel Parés tras el mostrador de su taberna en 1930




En los años de entreguerras del siglo pasado, una modesta casa de comidas en el entonces distrito V, fue lugar de encuentro de peñas políticas, literarias, de teatro y periodistas y, también, de la pequeña delincuencia que destilaba el barrio.



Casa Parés, ese era su nombre, la regentaba Manuel Parés i Perez, un tabernero lletraferit, primo hermano de Andreu Nin; las madres de ambos eran hermanas. La taberna se encontraba en la calle San Jerónimo. En los años veinte, cuando alguien quería ponerse al día de la que sucedía en la URSS es probable que acudiese a Casa Parés. Andreu Nin llevaba viviendo en la URSS desde principios de los veinte en calidad de adjunto al secretario general de la Profintern, la Internacional Sindical Roja, y se carteaba con Manuel Parés.



No pocos disgustos causó a Parés la relación familiar y de amistad con Nin. En 1922, Parés fue detenido e incomunicado por habérsele encontrado una carta que Nin le remitió desde Alemania. La amistad entre los dos primos no se resintió. Cuando Andreu Nin vuelve a Barcelona, pasa su primera tarde en la taberna de Parés, donde lo encuentra Bonamusa junto a Puig i Ferreter, la madre de Nin y las dos hijas que había tenido en la URSS, Ira y Nora, con Olga Tareeva.

 
 
                                               Andreu Nin con Olga Tareeva y sus dos hijas, Ira y Nora.



La taberna de Manuel Parés, de la que solo encuentro la imagen que hay en la cabecera de esta entrada, era, siguiendo un texto de Sebastià Gasch que la evoca, un local humilde. Mesas de mármol , bancos de madera, un mostrador anodino y ningún detalle estético en las paredes.



Lo que volvía atractivo el lugar era la personalidad del tabernero y la singularidad de quienes se recogian en la taberna: Los “evolucionistas”, el grupo de jovenes que entre finales de la primera guerra mundial y mediados de los años veinte revolucionó las artes. El gran Amichatis, lleno de cocaina hasta las orejas. Platón Peig. Actores, Josep Santpere. Músicos, Jaume Planas y los discos vivientes. Y periodistas, muchos periodistas, entre ellos Francisco Madrid.



Francis Carco, Mac Orlan, Montherlan, responsables en buena parte de que la leyenda del barrio chino de Barcelona se extendiera fuera de nuestras fronteras, conocieron el sitio.



Durante el franquismo, en la taberna se reunió una nueva peña. La peña que impulsó Joan Santamaria. Opisso, Ricard Tassis, Escofet, Marti Barrera, y un larga relación de personas relacionadas con la intelectualidad catalana volvieron de nuevo sus ojos al local de Manuel Parés.



miércoles, 19 de julio de 2017

Gente de La Criolla: Antonia la muda.





                                                                     Antonia, en La Criolla, señalada con una flecha




En la Criolla no solo se prostituyen los jovencitos. En la Criolla, tanto en la jornada de tarde que termina a las siete, como en la de noche, sin hora fija de cierre pero siempre en la madrugada, un grupo de quince a veinte mujeres departe con los clientes. La empresa les da cuatro pesetas al día por estar, divertir a los que entran, bailar con ellos y sobre todo, por inducir a esos clientes a consumir. ¡invítame a algo, guapo!. Cuando consiguen que el cliente las invite, el camarero entrega a la chica un ticket con el importe de la consumición. El 25% de la cantidad se les abonará al terminar la noche. Así que consumen e incitan a consumir. Bebidas de alta graduación, por lo general. Bebidas que les ayudan a bailar con los marineros y tropa del cercano cuartel de Atarazanas.

También con algún comerciante de las comarcas que habiendo terminado el negocio que lo trajo a Barcelona, pasa por el barrio chino a sacar el vientre de penas, el bajo vientre,  por poco dinero. Ya de paso, para tener material con el que recrear alguna anécdota que pueda contar por la noche en el casino del pueblo. ¡he estado en La Criolla y no diríais lo que he visto!.

 
Hay otra partida a través de la que consiguen ingresos las chicas. La prostitución. El baile con el cliente tiene la función de que éste tiente el material cárnico y pactar el precio de la coyunda.

Una de las chicas, la que tiene las piernas más bonitas, se llama Antonia. No baila. Antonia es sordomuda. Cuando entra en confianza con el posible cliente, se saca del pecho la foto de un oficial de marinería que la dejó preñada y se fue prometiéndole que volvería a buscarla. Ahora Antonia tiene un niño que mantener y nunca más ha vuelto a saber del marino. Como en Tatuaje de Conchita Piquer pero con niño.

Los camareros indican a las parejas acomodadas que permanecen en los palcos, la figura de Antonia, que cuando se deja caer agotada en una silla enseña sus bonitas piernas. Con aletear de manos, explica a los desconocidos su pequeña historia de penas y vencimientos. Y con la mirada te invita a llevártela a un hotelito para follar un rato.




                                                                 Antonia con un grupo de las habituales de la casa.

 
 
En las fotos, sonríe. Una sonrisa triste. Una sonrisa que no puede ocultar su aislamiento del entorno. Sus amigas bailan con la marinería y ella ha de recurrir a arrimarse a cualquiera de ellos para indicar por signos que en un piso de arriba hay una pensión con una cama para los dos. Una ventaja de ser sordomuda es que no oye la carcajada hiriente del que la rechaza.

Encuentro tres fotografías donde aparece Antonia, publicadas en dos revistas y un periodico de Madrid y Barcelona, entre los años 1931 y 1933. Las tres son del mismo día. En una de ellas se indica que el autor de la fotografía es Torrents, así que cabe suponer que las tres las tomó Torrents.

Salvo esas tres fotos y los reportajes que la mencionan, el silencio. Como con casi todos los que se ven en las fotos de los locales de diversión del Barrio Chino. Desaparecen. Se muere joven en el barrio chino, y quien no muere está en una cárcel o un hospital de enfermedades venéreas, o alguien le ha rasgado la cara, otro marinero que la quería, y sobre todo quería el dinero que consiguiese cada día. Son personas efímeras, meteoros  que un día cruzan las calles.
 

                                                                        Antonia rodeada de marineros. Nuevamente en La Criolla




Quien sabe que pasó con ella cuando cerraron La Criolla por reformas en la primavera de 1935. ¿y una vez con la nueva La Criolla abierta, ya sin un Pepe Marquez que la conociese y le dijese al portero que no le cerrase el paso?